
María Ángeles Molina salía para disfrutar de un permiso penitenciario cuando los Mossos d’Esquadra la esperaban en la puerta de la cárcel para detenerla. El arresto se produjo el lunes a primera hora de la mañana a las puertas del centro penitenciario de Mas d’Enric, en Tarragona. Angie, que fue condenada a 18 años de cárcel por matar a una compañera de trabajo para cobrar varios seguros de vida que había contratado previamente tras suplantarle la identidad, está investigada esta vez por orquestar desde prisión la muerte de una persona.
La información llegó a manos de los Mossos d’Esquadra que tras meses de una investigación tutelada por una juez de instrucción de Tarragona, dieron veracidad a las intenciones de Angie. La acusada, que este martes pasó a disposición judicial tras una noche en los calabozos de la comisaría de los Mossos de Tarragona, se negó a declarar. La magistrada ordenó su reingreso en prisión, con la imputación del nuevo delito y la anulación de los permisos penitenciarios de los que ya disfrutaba. La apertura de una nueva causa judicial complica la salida de Angie de la cárcel que estaba prevista para 2026. El delito de conspiración al asesinato está castigado con penas que pueden alcanzar los siete años y medio años de prisión.
La investigación ha sido tutelada por un juzgado de Tarragona
Angie es una de las asesinas más conocidas de la crónica negra española por la monstruosidad del crimen que cometió. En 2008 acabó con la vida de su compañera de trabajo, Ana Páez, y su caso fue bautizado como el crimen perfecto, porque era lo que buscaba la asesina aunque no le salió bien. La mató en un piso que había alquilado previamente y simuló que la víctima había participado en un juego sexual que había salido mal. Para ello, antes pagó a dos gigolós para que le proporcionaran esperma que utilizaría luego para falsear la escena del crimen. Además, durante dos años contrató a nombre de la víctima varios seguros de vida que quería cobrar después de cometer el asesinato.