Toda Catalunya va camino de tener, por fin, un único sistema tarifario integrado de transporte público. El proceso, que arrancó en un ya lejano 2001 con la creación de los primeros títulos de la primera corona de Barcelona con los que se podía viajar en distintos medios y operadores, entre ellos la popular y hoy extinta T-10, se prevé culminar este 2025. A continuación, el año que viene, se extenderá la T-Mobilitat, ahora operativa en las seis zonas de la capital y su entorno, a todo el territorio catalán. Cuando esto ocurra, habrán pasado 25 años desde que la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) dio el pistoletazo de salida a esta larga historia.
Estos son los planes a dos años vista del departamento de Territori, que se desplegarán a través de las cuatro ATM (Barcelona, Tarragona, Girona y Lleida). Así las cosas, la tarificación por distancia recorrida, una de las prestaciones que permite la T-Mobilitat y que en su día se anunció como el mecanismo más idóneo para que los usuarios de transporte público paguen el precio más ajustado posible por sus desplazamientos, según los kilómetros hechos y sin los actuales saltos de zonas que perjudican a muchas poblaciones, se ha aparcado. No forma parte de los objetivos más inmediatos. No se ha desestimado, pero se ha guardado en un cajón por un tiempo indeterminado.
La integración tarifaria abarcará toda Catalunya antes de fin de año y la T-Mobilitat, el que viene
La principal razón de este freno es el billete único con tarifa plana anunciado por el Gobierno central el pasado enero para sustituir a las bonificaciones que se aplican desde hace dos años y medio y que tendría que ser una realidad en el 2026. La prioridad de la Generalitat, la administración con mayoría en las ATM, es determinar cómo se configura este abono y se incorpora al sistema catalán, que ya estará totalmente integrado el año que viene. En este escenario no tendría sentido desarrollar, al mismo tiempo, un complejo mecanismo tarifario basado en la distancia recorrida. A día de hoy tampoco se sabe por cuánto tiempo se mantendrá esa tarjeta estatal. Si este desaparece, la tarificación por distancia recorrida podría salir del cajón.
Para que la integración tarifaria se complete antes de que acabe el 2025, a la ATM de Barcelona se incorporarán las comarcas del Berguedà, el Solsonès y el Ripollès en una séptima corona. La previsión es que esto se haga antes del verano. Las condiciones finales de la integración se aprobarán este abril. Las comarcas del Ebre formarán parte de la ATM de Tarragona también antes de fin de año con un proceso similar, como los municipios del Baix Empordà y los de la Selva Marítima, que se englobarán en la ATM de Girona.
La T-Mobilitat se extenderá a toda Catalunya en el 2026 de manera progresiva. Lo hará con las tarifas propias de cada ATM y, como se ha dicho, está por ver cómo incorpora el billete único prometido para ese año.
Además de ser una tarjeta física con chip o en el móvil que se carga con los títulos que se deseen, la T-Mobilitat es, sobre todo, una plataforma tecnológica, con su hardware –las nuevas validadoras, por ejemplo, que hay que instalar en todas las estaciones y autobuses de Catalunya para que pueda usarse en el conjunto del territorio– y software, que permite nuevas funcionalidades, así como explotar los datos sobre el funcionamiento, una información útil para, por ejemplo, ajustar la oferta a la demanda. De su desarrollo e implementación se ocupa SocMobilitat, sociedad participada por Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), Indra, CaixaBank, Moventia, Fujitsu, Sermetra y Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya (FGC), que ha sufrido importantes contratiempos desde que se adjudicó el servicio en el 2014.
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A diferencia de muchas otras ciudades, en Barcelona no se puede acceder de manera generalizada al transporte público directamente con tarjeta de crédito. Esta es una cuestión criticada por los usuarios, especialmente los esporádicos y los visitantes. La principal razón es que con la T-Mobilitat todos los datos quedan en manos de la ATM, que es un consorcio público, y no se comparten con los bancos y operadores de los soportes de pago.
TMB sí permite pagar y entrar con tarjeta de crédito con unas máquinas validadoras propias y sólo para billetes sencillos. Están en todos sus buses desde el 2022 y también, desde el pasado octubre, en las estaciones de Sants y de Sagrada Família del metro y puntualmente en otras que dan servicio a acontecimientos multitudinarios, como El Maresme-Fòrum. La previsión de esta compañía es sumar otras paradas de gran afluencia, sobre todo turística.
Canje de títulos caducados
Muchos usuarios esporádicos critican que no se puedan canjear todos los títulos caducados que permiten hacer un número de viajes determinado, sobre todo la de diez, la T-Casual, abonando la diferencia de precio. Ahora sólo puede hacerse con los no estrenados, este año hasta el 30 de abril. La ATM no prevé satisfacer a esos viajeros ocasionales. Argumenta que esta tarjeta ya tiene una tarifa muy rebajada, más o menos del 50%, respecto a la del billete sencillo, con la condición de adquirir de manera anticipada diez viajes. Su devolución parcial, advierte, pervertiría el sentido del descuento.