La puerta de la cocina del INDEC no tiene picaporte visible, pero alguien igual “parece haber encontrado una llave”. Minutos antes de que el organismo hiciera público el último dato de inflación de febrero, en la plataforma de apuestas Polymarket ya había usuarios posicionados con una precisión quirúrgica sobre el número final.
No fue una corazonada. No fue una tendencia. Fue un “dato” (“fetén fetén”, como hubiera dicho Minguito Tinguitella).
Mientras el mercado local operaba con estimaciones dispersas (consultoras privadas ubicaban el IPC entre 2,5% y 2,7%), en esa plataforma se registraron compras concentradas en torno al 2,9%, el mismo valor que minutos después oficializaría el INDEC. La secuencia quedó registrada: movimientos fuertes, en bloque, justo antes de las 16:00, el horario habitual de difusión.
El timing perfecto
Los registros son públicos y trazables. En la lógica de estos mercados, cada resultado posible tiene un precio que sube o baja según la probabilidad que le asignan los usuarios.
Hasta minutos antes del anuncio, el valor de 2,9% no lideraba claramente. De repente, hubo compras masivas que empujaron esa opción hacia arriba… y el dato terminó confirmándola.
“Eso no es un pronóstico, es alguien operando con certeza”, planteó el analista Christian Buteler. “Cuando el mercado se alinea así, en ese momento, deja de ser expectativa y pasa a ser información”.
En la misma línea, Salvador Vitelli describió el movimiento como “una vela que se enciende segundos antes del estallido”. Traducido: alguien conocía el dato antes de que el resto entendiera lo que iba a pasar.
Cómo se gana con cinco minutos
La operatoria de apuestas en plataformas como Polymarket es simple, pero explosiva si hay ventaja informativa.
Un usuario compra posiciones sobre un resultado (por ejemplo, inflación del 2,9%) cuando ese valor todavía cotiza bajo. Si el dato se confirma, esa posición paga casi el total.
Ejemplo concreto: si una opción cotiza a 0,30 dólares (30% de probabilidad implícita) y el evento ocurre, pasa a valer 1 dólar. El margen es inmediato. Cuanto antes se compra, mayor es la ganancia.
Con información privilegiada, el riesgo desaparece. Ya no es una apuesta, porque se transforma en un arbitraje con dato cerrado.
Por eso el foco está en el acierto, pero también en el momento. Las compras detectadas se hicieron cuando el resto del mercado aún no tenía cómo validar ese número.
Corrillos y sospechas en voz baja
La Justicia de la Ciudad de Buenos Aires, a partir de estas sospechas, dispuso el bloqueo en todo el territorio argentino del acceso a Polymarket, esta plataforma de mercados de predicción que permite apostar dinero sobre el resultado de distintos eventos. La medida convierte al nuestro en el primer país de América Latina en aplicar una restricción total sobre este tipo de sitio.
En ámbitos financieros y políticos empezaron a circular versiones (por ahora sin confirmación oficial) sobre posibles filtraciones dentro del circuito del dato.
En potencial, se menciona que operadores con contactos podrían haber accedido al número antes de su publicación. También aparecen, siempre en off, referencias a intermediarios o consultoras con llegada a despachos sensibles. El gobierno de Javier Milei pareciera tener “topos” capaces de hacer dinero “timbeando” con incluso ese sensible y elevadísimo número de inflación mensual de febrero.
La investigación apunta a reconstruir la trazabilidad de las cuentas que operaron en esa ventana crítica. “No es intuición, es matemática. Si alguien compró justo ahí, hay que ver por qué”, explicó una fuente técnica que sigue el análisis de las transacciones.
El dato cualquiera habitualmente se procesa bajo protocolos internos, con difusión restringida hasta el momento exacto de publicación. Si esa cadena se rompe, aunque sea unos minutos, el impacto excede cualquier apuesta.
El bloqueo y lo que queda flotando
Con ese telón de fondo, la Justicia ordenó bloquear el acceso a Polymarket en Argentina por operar como sistema de apuestas no autorizado. La medida atacó el canal, no el problema de fondo.
Porque la pregunta sigue ahí, sin respuesta: si el número de inflación apareció primero en una pantalla paralela, ¿quién lo puso ahí?
Y más incómodo todavía: ¿fue un error aislado o una ventana que alguien, con información privilegiada dentro del poder, viene usando hace tiempo sin que nadie mire?
Fuente: Infocielo



