La misión Artemis II marcó un hito este viernes al completar con éxito su regreso a la Tierra, tras convertirse en el primer viaje tripulado a la Luna en más de medio siglo. Luego de diez días de misión, la cápsula Orion amerizó en el océano Pacífico, frente a la costa sur de California, cerrando una travesía que llevó a sus astronautas más lejos que cualquier ser humano en la historia.
Durante el reingreso, uno de los momentos más críticos del viaje, el comandante Reid Wiseman confirmó la estabilidad de la nave: «Houston, aquí Integrity. Los recibimos fuerte y claro». La cápsula, rebautizada por la tripulación, soportó temperaturas extremas al ingresar a la atmósfera a más de 30 veces la velocidad del sonido. Minutos después, tras un apagón de comunicaciones de seis minutos, descendió con paracaídas hasta el mar.
Horas antes, la nave había ejecutado una maniobra clave: un encendido de ocho segundos de sus propulsores para ajustar la trayectoria de regreso. Ya en la fase final, se desprendió del módulo de servicio y completó el descenso de forma autónoma. Equipos de rescate de la NASA asistieron a los astronautas y los trasladaron en helicóptero hasta el buque USS John P. Murtha, donde comenzaron las primeras evaluaciones médicas.
La tripulación estuvo integrada por los astronautas estadounidenses Victor Glover y Christina Koch, junto al canadiense Jeremy Hansen. Todos se encontraban en buen estado de salud tras el amerizaje. El éxito de la misión representa un fuerte respaldo al programa lunar de la NASA, tras años de retrasos, cuestionamientos y una inversión de miles de millones de dólares.
Tras el regreso, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, felicitó públicamente a la tripulación. «El viaje fue espectacular, el aterrizaje perfecto y no podría estar más orgulloso», expresó, y adelantó que el objetivo es repetir la misión y avanzar hacia futuras expediciones a Marte



