
La mayoría de las constituciones latinoamericanas vigentes surgieron en contextos neoliberales. Analizamos los procesos constituyentes y las reformas constitucionales entre 2000 y 2025, mostrando que su frecuencia depende más de factores políticos que de los mecanismos formales.
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La mayoría de las constituciones vigentes en América Latina se aprobaron mediante Asambleas Constituyentes, Convenciones Constituyentes o mecanismos establecidos para la reforma constitucional total, en las décadas de 1980 (7 países) y 1990 (5 países). Solamente cuatro de los países latinoamericanos aprobaron sus constituciones antes de los ‘80 y otras cuatro lo hicieron después del año 2000. Es decir, la mayoría fueron aprobadas en una etapa en la que el neoliberalismo era absolutamente predominante en el Continente. Sólo en Bolivia, Ecuador y Venezuela coincidió la ola progresista con reformas constitucionales totales. Esto contrasta con otras realidades, como la de Haití -el primer país que convocó a la independencia de la Corona española y en el que se hicieron muchos esfuerzos en los últimos años por tener una nueva (pero no lograda) Constitución- y Chile, que llevó adelante una Asamblea Constituyente, pero cuya ciudadanía acabó no aprobando la propuesta de nueva Constitución.
En relación a las reformas parciales o enmiendas, en el podio de los países con mayor cantidad de enmiendas desde el año 2000 al 2025 se encuentran Brasil (105), México (87), Chile (53) y Colombia (36). De estos países, sólo Colombia redactó su Constitución a inicios de los ’90; los demás tienen constituciones más longevas. Tanto Brasil como Chile exigen una mayoría calificada de 3/5 partes de ambas cámaras para la aprobación de una reforma; según la normativa brasileña, esta votación debe repetirse en dos oportunidades, en cambio en Chile se requiere, además, referéndum aprobatorio posterior. México, por su parte, además de aprobación por mayoría en el Congreso requiere que la mayoría de las legislaturas de los estados aprueben la reforma, con una lógica más federal. Así, al parecer, no es el mecanismo específico establecido por las propias constituciones para su reforma parcial o enmienda lo que determina la facilidad con que se aprueban las mismas sino, más bien, factores de carácter político.
Estos son algunos de los hallazgos que hemos obtenido al revisar exhaustivamente cómo se llevó a cabo la última Constitución de cada país, las reformas parciales o enmiendas que tuvieron esos textos constitucionales desde el año 2000 y los procedimientos de reforma establecidos. Presentamos a continuación un cuadro de resumen por cada país latinoamericano.






