Mira la foto de cualquier ventana de Gaudí y puede identificar a qué edificio corresponde, en qué piso está y qué función tiene (para dejar pasar la luz, para tamizarla, para ventilar, para mirar…). Y no es fácil, teniendo en cuenta que solo en el Palau Güell el arquitecto proyectó más de 400 aperturas para las que diseñó 150 ventanas distintas. Ayano Kikuchi fue pionera, hace diez años y desde Tokio, en focalizar el estudio en ellas.

“Lo que más me sorprende es que Gaudí no tenía límite en el diseño de las ventanas; combina muchas funciones, con muchas formas y con muchos materiales según la necesidad de cada espacio o de la posición de cada una”. Las inventarió y catalogó para su trabajo de máster de arquitectura, que hizo en la Universidad de Waseda, tras fichar por el Window Research Institute (ahora es una fundación) de la empresa japonesa de componentes arquitectónicos YKK AP.
“Me interesaba el diseño orgánico de Gaudí… estudié cada ventana, cómo se abría, si era de madera, de acero, los cristales… su tamaño, su formas”, explica. Nada que ver con las habituales ventanas industriales rectas y homogéneas… A partir del catálogo gaudiniano, en el 2021 prepararon una exposición en Tokio en la que proponían el uso de las nuevas tecnologías. “Con un diseñador industrial producimos tres grandes ventanas con impresión 3D, recuperando la esencia de Gaudí, utilizando la geometría…”.
Está convencida que Gaudí ahora utilizaría la última tecnología disponible. “¡Claro! De haber podido, habría usado la impresión 3D… Usaba maquetas y geometría y exploraba la forma tridimensional… De hecho, desde el mundo de la arquitectura intentamos desarrollar con tecnología exactamente lo que Gaudí hacía con sus manos”.
El reto, mantiene Kikuchi, es el precio. “Cuesta mucho producir un diseño de Gaudí, pero creo que en el futuro esto también mejorará; si avanza la tecnología y también el material y hay más gente usándolo…”. También destaca la altísima capacidad de los talleres y artesanos que trabajaron con Gaudí para realizar lo que él quería. “Era una relación muy compleja , intensa, Gaudí hace cosas que jamás se habían hecho y escogía a los mejores para hacerlas”, dice.
El trencadís
De Daniel Giralt Miracle a Takeshi Yamamura
Estudiando historia del arte en la Universidad de Keio (una de las más antiguas de Japón) y viajando a Barcelona descubrió a Gaudí. “No sabía mucho de arquitectura, pero Gaudí me pareció muy familiar…”, recuerda Ayano Kikuchi. Luego trabajando en la Tomio Koyama Gallery y en el National Art Center de Tokio aprendió más e intuyó lo mucho que todavía no entendía de Gaudí. “Si sigues mirándolo un día podrías ser una experta”, le dijo Daniel Giralt-Miracle cuando coincidieron en el 2012 en Tokio. Años más tarde, cuando empezó a trabajar en YKK AP y le aceptaron el proyecto sobre las ventanas, Giralt-Miracle la animó a seguir. Fue entonces cuando Kikuchi contactó con el arquitecto Takeshi Yamamura, entonces responsable del laboratorio de estudios sobre Gaudí fundado por Kenji Imai en la Universidad de Waseda, con el que ha seguido colaborando hasta ahora.
En el 2021, el Palau Güell abrió las puertas al proyecto y ahora expone (hasta el 25 de octubre) una síntesis de todo este trabajo en la muestra Gaudí: Ventanas al futuro . Con los artículos científicos se presentará en junio, durante el Congreso Internacional de Arquitectura. Todo ello –habrá más actividades relacionadas con las ventanas en la casa Batlló y también en Tokio– producido por la empresa japonesa YKK AP: “Queremos ofrecer una visión del futuro de la arquitectura a través de la creatividad e innovación de Gaudí”.




