Las precipitaciones registradas las últimas semanas en las cuencas del Ter y del Llobregat han permitido acumular en los embalses suficientes reservas para asegurar el suministro de agua con normalidad en la región de Barcelona y Girona a lo largo todo el año 2025. De hecho, esta misma garantía del servicio es extensible a toda Catalunya, menos en el embalse del Siurana (en la cuenca del Ebro, al 17%) donde la situación es todavía delicada. Pese a que el final de la alerta por sequía está cerca, el Govern sigue hablando de prudencia.
“Tenemos asegurado el 2025”, resalta con satisfacción la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque, quien matiza, no obstante, que para afrontar las demandas de agua venideras seguirá siendo necesario el funcionamiento de las desalinizadoras (El Prat y Blanes).
“Con las reservas que ya tenemos, las desalinizadoras en activo y otros recursos, tanto ya disponibles como que vamos a seguir incorporando, podemos asegurar que la travesía del 2025 la pasaremos bien”, añade la consellera.

El Salt de les Escaules (Boadella i les Escaules) en el río Muga, en el Alt Empordà
Pere Duran
Se necesitan las desalinizadoras, pero hay además otros factores meteorológicos positivos
El panorama optimista que dibuja la consellera toma como base las proyecciones de los modelos climáticos del Servei Meteorològic de Catalunya (SMC), en los que se prevé que para principios de abril registrarán lluvias dentro de la normalidad o ligeramente superiores a la media.
Además, se ha acumulado mucha nieve en los Pirineos, “que irá dando agua a los embalses a lo largo de la primavera”. Y se sabe que después de estos episodios de lluvias se registran nuevas aportaciones durante unos días gracias a las escorrentías que se siguen dando.
No está previsto, sin embargo, que la próxima semana se reúna la comisión intergubernamental de la sequía, que es la debería decretar el fin de la alerta en la región servida por el Ter y el Llobregat, una circunstancia que está cada vez más cerca.
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El Govern cree que se da esa garantía de suministro, pero aplicará “un criterio prudente para no levantar todavía la alerta, esperando unas semanas para ver cómo evolucionan las lluvias”, expone la consellera. El hecho de que se den esos factores positivos descritos “nos da un margen de prudencia para esperar unos días, y ver cuál es el nivel definitivo”, añade Paneque.
Ahora no se cumplen los dos requisitos que determina el plan especial de sequía (de 2020) para levantar la alerta en la región central de Catalunya, pero los umbrales requeridos están al alcance. No obstante, en este estadio las restricciones no son de gran calador (la alerta comporta reducción del 25% de la dotación de riego agrícola, de un 5% de los consumos industriales y recortes para riego de parques y jardines así como prohibición de llenado de fuentes ornamentales).
Más cerca de levantar la alerta en la región de Barcelona y Girona
Desde que se iniciaron las lluvias a finales del mes de febrero los embalses del Ter y del Llobregat ha ganado casi 130 hectómetros cúbicos (han pasado de 198 hm3 a 316 hm3). Esto significa que, teniendo en cuenta un gasto de unos 0,7 hm3 al día (cálculo medio), solo en los embalses queda ahora recursos para unos seis meses,
El gobierno catalán no levanta las restricciones derivadas de la alerta por sequía porque no se dan los dos requisitos técnicos exigidos.
La alerta podría levantarse atendiendo al hecho de que la suma de los cinco grandes embalses del Ter y del Llobregat ya acumulan más de 300 hm3 (concretamente 316 hm3), que es el umbral exigido (un 50% de su capacidad).
Sin embargo, hay un fuerte desequilibrio entre la situación del Llobregat y del Ter, de manera que este último no alcanza el nivel exigido.
Los embalses del Llobregat están al 67%; almacenan 144 hm3, con lo cual superan el umbral de los 95 hm3.
En cambio, los embalses del Ter cubren el 43%, y los 172 hm3 acumulados no alcanzan a los 180 hm3 que se exige para la salida de la alerta.

Río Te en Girona
Pere Duran
Las reservas nos abren un horizonte de esperanza y de tranquilidad, pero podemos olvidar que pueden venir meses que no sean tan buenos
Silvia PanequeConsellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica
“Las reservas nos abren un horizonte de esperanza y de tranquilidad, pero no queremos olvidar que las infraestructuras que necesitamos deben seguir haciéndose de acuerdo con lo planificado. Esto nos da unos meses de respiro, pero no debemos olvidar que pueden venir otros meses que no sean tan buenos, Por lo tanto, es algo que no podemos perder de vista y continuar el mismo ritmo que teníamos previsto para ganar 31 hm3 adicionales este año aprovechar un 70% de recursos no convencionales”, sostiene la consellera.
En este cálculo la consellera tiene muy presente la hoja de ruta para ganar este mismo año 31 hectómetros cúbicos este mismo año, con obras como aportación de agua regenerada desde la depuradora de Figueres hasta la esclusa de Pont de Molins, que ya ha empezado a funcionar con normalidad; los nuevos pozos en la zona del Besòs, que podrán entrar en servicio en junio o julio de este año; los pozos de Peralada, necesarios para mejorar la calidad de las agua en el ámbito del acuífero de Fluvià-Muga y las desalinizadoras modulares en la zona Roses.
En todo este contexto, las desalinizadoras seguirán trabajando a pleno rendimiento, si bien se van a llevar a cabo algunas paradas parciales para acometer tareas de mantenimiento en las instalaciones, lo cual no ha podido ser llevado a cabo.