Carlo Ancelotti apareció con la cabeza abajo y el paso lento. Su voz sonó a resignación después del costalazo contra el Valencia en el descuento. Y su discurso fue en la línea de todos los que se agarran a las matemáticas —sin nombrarlas— para alentar una leve esperanza de éxito en la Liga. “Tenemos opciones, pero menos. Hay que pelear hasta el final”, se arrancó en su comparecencia el técnico con un tono apagado.
El italiano explicó que a lo largo de la temporada han sufrido “derrotas merecidas”, aunque esta no fue una de ellas. “Nadie duda de que el Madrid merecía ganar este partido y luego sí, hay cosas que mejorar”. Por ejemplo, atrás. “Para marcarnos, los rivales no necesitan hacer mucho”, lamentó. Otro cabezazo supuso el tempranero 0-1 de Diakhaby después del tanto del martes de Oyarzabal que llevó las semifinales de la Copa del Rey a la prórroga en el descuento.
Ante el Valencia, aseguró que “no faltó actitud” y, a su juicio, el mayor problema de los blancos fue la falta de “efectividad” en ataque y “en la recuperación del balón”. Desde la bancada de la prensa le preguntaron si el Madrid andaba escaso de fútbol o de físico, y solo respondió que habían creado “muchas ocasiones” y que habían estado “cerca de marcar goles”. También recurrió a los “detalles” que les penalizaron, como el penalti fallado y el gol anulado de Diakhaby en propia puerta por un fuera de juego de Kylian Mbappé. “Contra el Arsenal será diferente. Nos atacará más”, dijo antes de levantarse, seguro de que en el Emirates encontrará más huecos y la fascinación de Europa hará el resto.
Al Madrid se le ha puesto la Liga muy cruda y vuelve a sangrar por la herida de los penaltis después del fallo de Vinicius, que venía de otro al limbo en Champions contra el Atlético. “Es una temporada complicada para los lanzadores. Bellingham no acertó en Mestalla; Mbappé, en Bilbao y Liverpool; y Vinicius contra el Atlético. He intentado darle confianza [al brasileño] y ha fallado también este”, apuntó. Un error que abre la puerta a un cambio en el orden de tiradores. Hace unos meses, tras los que desperdició Kylian, Ancelotti fijó que el orden era Vinicius, Mbappé y Bellingham. ¿Cambiará ahora? “Lo vamos a ver”, contestó lacónico el entrenador blanco, alimentando la idea de que habrá variaciones en lo que resta de campaña.
Los blancos, sin jugar todavía el Barcelona en esta jornada y a falta de ocho choques [a falta de cuatro visitan a los azulgrana], se marcharon con la sensación de despedida de la Liga y pensando en la Champions, en la que todavía no tienen confirmada la presencia bajo palos de Thibaut Courtois debido, según el club, a una contractura que le ha hecho perderse los últimos tres encuentros del Madrid más el último del parón con la selección belga. “Se ha entrenado hoy [por ayer] y ha tenido buenas sensaciones. Por esta duda, no hemos arriesgado con Lunin [sufre un problema en el sóleo, aunque entró en la lista de convocados]”, desarrolló el italiano, que dio carril al canterano Fran González, autor de una buena parada en la segunda mitad.
En la orilla valencianista, Carlos Corberán desveló casi a modo de profesor los cuatro puntos que debía cumplir su equipo a rajatabla si quería tener opciones. “Primero, tener mucha personalidad para no dejarse intimidar por el estadio. Segundo, mantener una atención constante. No te puedes despistar ni un segundo. En el 1-1, quizá ha sido la única vez. Tercero, hacer un ejercicio de resistencia tremendo. Y cuarto, atacar y mostrar nuestras virtudes”, desarrolló el técnico visitante. Ni siquiera cumpliendo estas premisas, contó, les garantizaba el éxito en el Bernabéu. Pero solo así podían tener opciones de triunfo. El cabezazo terminal de Hugo Duro hizo explotar a un Valencia doliente en los tiempos que no triunfaba en Chamartín desde los tiempos de David Villa y David Silva.