En La voz del buey (Ampersand), la escritora colombiana Carolina Sanín convierte el acto íntimo de leer en materia de pensamiento y de asombro. A lo largo de 213 páginas, la autora explora el silencio que une a lectora y escritora en un territorio suspendido, “fuera de todos los lugares del mundo”, donde la literatura se vuelve una experiencia física y espiritual. El libro indaga qué ocurre cuando las palabras, calladas en la página, empiezan a sonar en la conciencia.

Doctora en Literatura Hispánica por Yale y autora de una obra que cruza novela, ensayo y relato, Sanín dialoga aquí con tradiciones antiguas, medievales y renacentistas, y con figuras como San Agustín, Dante, Cervantes y Alfonso X. Entre reflexiones teóricas, escenas de aula y anécdotas de sus talleres, la escritora propone pensar la lectura como una atmósfera y como una ley propia, capaz de fundar comunidad y de situarnos en otro modo de estar entre el cielo y la tierra.
El libro también ensaya una poética del oído: la lectura, afirma Sanín, no es una comunicación entre boca y oreja sino entre dos oídos que comparten una misma cabeza imaginaria. En esa cámara silenciosa que rodea el corazón, el texto literario dicta su propia ley y protege a quien lee de los hechizos de la oralidad, de las voces que buscan imponerse desde afuera. La experiencia literaria aparece entonces como un ejercicio de atención extrema y de libertad.
–En toda la primera parte hablás sobre el acto de leer, ¿cómo fuiste desarrollando todo ese pensamiento?
–Traté de mirar qué pasa cuando leemos. Cómo es el silencio en el que el texto se nos transfiere, y de qué modo lo incorporamos; qué sucede en esa vida de la lectura. Fui mirándolo, fui oyendo cómo sonaba lo que intuía.
Pensar la lectura
Y de ese ejercicio de pensar la lectura aparecen en el libro frases como ésta: “Los libros están callados. Ninguna línea que hayamos escrito suena. La escritura guarda silencio. Cuando leemos en voz alta, ¿oímos las líneas del texto como un instrumento que tocamos? ¿La línea es una cuerda que la cuerda de la voz a la vez tañe? Si leo mentalmente, suena en el silencio una especie de rumor, de agua de palabras, de cosa que se diluye y pasa”.
–“El silencio de la lectura forma una cámara alrededor del corazón y protege a la lectora de los hechizos de la oralidad”, ¿podrías explicarlo?
–La lectura sucede en silencio y sucede íntimamente: de uno a uno, muy cerca, adentro. Y ese silencio y esa soledad protegen de la seducción de la palabra hablada, de la entonación, de las voces que te obligan a escucharlas, a imitarlas, a incorporarte a su caudal.
–¿Por qué decís que el texto literario es legislativo?
–Creo que un texto literario dicta su propia ley y equivale a ella. O sea: todo lo que un tetxo dice es su propia ley, cumpliéndose.
–También decís que la “la lectura nos instala en otro modo de estar entre el cielo y la tierra”, ¿por qué?
–El texto pone a su lectora en una atmósfera; esto es, en otra atmósfera diferente de la verificable que la rodea. Ese otro aire que te rodea cuando lees un libro, ese ambiente, es una región intermedia entre el mundo factual y el otro mundo. El escritor siente en el oído lo que escribe, lo que va a escribir, pero también lo dice con el oído. La lectura no es, a diferencia del discurso oral, una comunicación entre una boca y una oreja, sino entre dos orejas. Entre las dos orejas, una del escritor y otra del lector, hay una sola cabeza redonda.
–En todo el libro ponés ejemplos de tus clases de escritura, ¿qué es lo que más placer te da de darlas y armarlas?
–Me encanta descubrir cosas en compañía. Llevar a mirar detenidamente, a intensificar la atención, y con ello formar una comunidad de gente que se encarga; que toma frente a todas las cosas la posición de quien se interesa.
Consignas y anécdotas
En su escritura, Carolina Sanin no sólo reflexiona sobre la literatura y la historia de la lengua sino que también comparte consignas y anécdotas de sus talleres de escritura como el de escuchar el silencio de los objetos.
–¿Qué significa para vos que la biblioteca de alguien contiene el secreto de su vida?
–Trato de hacerme esa pregunta. Los libros viven fuera de sí. Están todos cerrados y lo que dicen está en una parte distinta de ellos; en el corazón del lector.

–¿Qué te gusta leer?
–Cualquier cosa que sea mejor que lo que yo escribo, que es mucho, pero no es todo.
–También hablás sobre el ser americano y permanecer en el mundo de antes, ¿podrías profundizar?
–En un capítulo del libro desarrollo la idea de los americanos como personas de un mundo siguiente. Trato de decir que procedemos de la destrucción y de la aventura de navegar más allá de la propia muerte y ser otros.
Sanín anota: “Uno y otro lado del mundo –Europa y América, el Mediterráneo y el Caribe, las vidas de la lengua castellana, América y su pasado precolombino, los dos amantes de un amor imposible, y la autora y la lectora». Sanín agrega: «No se unen como un imán y un clavo de hierro, y no se miran de frente, sino que se miran y se encuentran a los dos lados de un libro, o en los sueños, o tras un viaje trasatlántico que culmina en la destrucción y en la creación de un nuevo mundo, nuestro mundo, hijo de la ruina”.
Las lecturas se enlazan, al igual que las escritura. La autora y académica, investigadora del Conicet, Graciela Batticuore, directora de la colección Lector&s, anota sobre el libro: “La voz del buey es una búsqueda sigilosa, ceremonial, del quehacer literario en la escritura, ese otro espacio que habitamos en la ensoñación o la experiencia nocturna”. Podría ser un cierre, pero es un lazo que reúne.
Carolina Sanín básico
- Nació en Bogotá, Colombia, 1973. Es narradora y docente.
- Publicó la novela Todo en otra parte (novela, 2005), los libros de cuentos Ponqué y otros cuentos (Colección de cuentos, 2010), Los niños (Colección de cuentos, 2014 – edición inglesa: 2017; edición argentina: Blatt & Ríos, 2018) y Alto rendimiento (Textos de humor, 2017), los libros para niños Dalia (2009) y La gata sola (Libro para niños, 2018. Seleccionado en la lista White Ravens).
- También es autora de los libros de ensayos Alfonso X, desventurado Rey Sabio (Ensayo biográfico, 2009), Yosuyu (2013), Somos luces abismales (2018, edición argentina 2020) y El ojo de la casa (Ensayo, 2019).
- Es doctora en Literatura Hispánica por la Universidad de Yale, con especialización en literatura de la Edad Media. Dicta talleres de escritura y es columnista en diferentes medios.
La voz del buey, de Carolina Sanín (Ampersand).




