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cartografía del asombro

Por Flavia Tomaello, https://flaviatomaello.blog/, Instagram @flavia.tomaello

Santorini aparece desde el aire como una herida perfecta en medio del Egeo. La silueta curva de la caldera, consecuencia de una erupción que cambió para siempre la geografía del Mediterráneo, se dibuja con una precisión casi irreal. El contraste entre la roca oscura y las construcciones blancas que se aferran al acantilado produce una primera impresión magnética. Cada llegada encierra una promesa, la de internarse en un territorio donde el paisaje impone su carácter y la luz dicta las reglas.

La isla invita a comenzar por Fira, su capital vibrante, donde las calles estrechas conducen a terrazas suspendidas sobre el vacío. El murmullo de viajeros de todas partes del mundo se mezcla con el sonido del viento que asciende desde el mar. A medida que el sol desciende, las fachadas encaladas adquieren matices rosados y dorados, y el azul de las cúpulas ortodoxas se intensifica hasta volverse casi eléctrico. Caminar sin rumbo fijo permite descubrir pequeñas galerías, talleres artesanales y miradores que ofrecen perspectivas distintas de la caldera.

El sendero que une Fira con Oia constituye una experiencia esencial. La ruta avanza sobre el borde del cráter volcánico y regala panorámicas que cambian con cada curva. El volcán permanece en el centro, silencioso y poderoso, recordando el origen ígneo de la isla. Oia, al norte, se despliega como un balcón blanco orientado hacia el horizonte. Al caer la tarde, el cielo se transforma en un lienzo donde se superponen tonos naranjas, violetas y carmesí. El público observa en silencio reverente, consciente de asistir a un espectáculo que trasciende cualquier fotografía.

Más allá de los escenarios icónicos, Santorini revela matices en pueblos menos transitados. Pyrgos conserva un aire medieval, con callejuelas en espiral que conducen a una antigua fortaleza desde la cual se domina el paisaje insular. Emporio sorprende con su entramado defensivo y sus pasajes angostos que parecen diseñados para confundir a posibles invasores. La vida cotidiana transcurre allí con un ritmo distinto, más pausado, lejos de la intensidad de las zonas más visitadas.

El mar ofrece otro capítulo en esta travesía. Las playas volcánicas de arena oscura, como Perissa y Kamari, hablan del pasado geológico con una contundencia tangible. La playa Roja, enmarcada por acantilados de tonos ferruginosos, compone una escena dramática que resalta sobre el azul profundo del agua. Navegar alrededor de la caldera permite comprender la magnitud de la erupción que dio forma a la isla. Las aguas termales cercanas al volcán aportan una dimensión sensorial que combina historia natural y placer.

La gastronomía local acompaña esta exploración con productos que condensan el carácter del suelo volcánico. Los pequeños tomates de Santorini concentran dulzura y acidez en equilibrio preciso. La fava, elaborada a partir de una variedad local de arveja amarilla, se sirve cremosa y aromática. Las alcaparras aportan intensidad, mientras que los vinos blancos, en especial el Assyrtiko, expresan mineralidad y frescura. Las viñas, cultivadas en forma de canasta para resistir el viento, constituyen un espectáculo en sí mismas.

Habitar la roca en Karterados

A pocos minutos de Fira, en el pueblo tradicional de Karterados y a unos dos kilómetros y medio de la playa que lleva el mismo nombre, una vivienda excavada en la piedra ofrece una forma distinta de experimentar la isla. La Luxury Cave Villa de MyBoZer ocupa el espacio de una antigua cueva reconvertida en residencia contemporánea. La arquitectura troglodita, característica de Santorini, conserva muros curvos y techos abovedados que suavizan la temperatura interior y filtran la luz con delicadeza.

El acceso independiente conduce a un ambiente sereno, donde la blancura de las superficies dialoga con detalles funcionales pensados para estadías cómodas. Tres dormitorios con baños propios permiten alojar a familias o grupos de amigos. La distribución en un solo nivel facilita la circulación y genera una sensación de continuidad espacial. La cocina equipada invita a preparar comidas con productos adquiridos en mercados locales, mientras el área de estar se convierte en punto de encuentro después de una jornada de exploración.

La villa dispone de conexión WiFi en todos los ambientes y áreas destinadas al trabajo, lo que permite combinar descanso con actividades profesionales. El aire acondicionado asegura confort durante los días más cálidos del verano. Entre los servicios adicionales se incluyen opciones para estadías prolongadas, espacio para dejar equipaje en horarios flexibles y asistencia ante necesidades específicas. La propiedad cuenta con estacionamiento y entrada privada, rasgos que refuerzan la sensación de autonomía.

En el exterior, el patio se abre al cielo del Egeo. Un jacuzzi con sistema de hidromasaje invita a sumergirse al anochecer, cuando el aire se vuelve más fresco y las estrellas aparecen con nitidez sorprendente. La parrilla disponible en la villa permite organizar cenas al aire libre, donde el aroma del fuego acompaña conversaciones que se prolongan hasta entrada la noche. La posibilidad de desayunar en el propio alojamiento añade un gesto de intimidad al inicio del día.

Karterados conserva un perfil residencial que permite observar la vida local sin la presión constante del turismo masivo. Desde allí resulta sencillo desplazarse hacia el yacimiento arqueológico de Akrotiri, testimonio de la sofisticación minoica, o acercarse al antiguo puerto para contemplar las embarcaciones que conectan Santorini con otras islas del archipiélago. La ubicación facilita una experiencia equilibrada entre descubrimiento y retiro.

Recorrer Santorini implica aceptar la intensidad de sus contrastes. La roca negra frente al blanco absoluto, el silencio de la madrugada frente al bullicio del atardecer, la austeridad volcánica frente a la exuberancia cromática del cielo. Cada jornada ofrece una escena distinta, un matiz inesperado. La isla se revela en detalles mínimos, en la textura de una pared encalada, en el sonido de las campanas lejanas, en la brisa que asciende desde el mar.

Alojarse en una cave villa en Karterados profundiza esa conexión con el territorio. La experiencia de habitar una estructura excavada recuerda que la adaptación humana a un entorno extremo puede generar belleza. Entre muros que conservan la memoria del fuego y patios abiertos al firmamento, el viajero encuentra un espacio de introspección. Santorini se despliega entonces como algo más que una postal célebre, se convierte en un territorio de sensaciones donde paisaje, historia y hospitalidad dialogan en equilibrio.

Si querés prolongar la experiencia de Luxury Cave Villa de MyBoZer, las estancias se reservan a través de Airbnb, permitiendo disfrutar del encanto de la isla con la misma calidez y estilo.


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Redacción

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