En medio de la repercusión por la causa conocida como “caso propofol”, en los últimos días tomó relevancia el nombre de Chantal “Tati” Leclercq, una residente de anestesiología que apareció mencionada tanto en audios virales como en documentación incorporada a la Justicia.
A diferencia de otros nombres que circularon inicialmente en redes sociales y grupos de WhatsApp, el de Leclercq surgió primero en un ámbito institucional. Fue en una reunión realizada en la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA), semanas después de la muerte de Alejandro Salazar, el hecho que impulsó la investigación.
A partir de allí, su testimonio quedó incorporado en una ampliación de denuncia presentada el 9 de marzo en el marco de la causa judicial. Según consta en ese documento, la residente —que cursaba el tercer año en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia— brindó un relato detallado sobre su vínculo con el consumo de sustancias.
El testimonio que la conecta con el caso
De acuerdo con lo presentado ante la Justicia, Leclercq reconoció haber consumido drogas recreativas incluso antes de iniciar su residencia médica en 2023. También admitió el uso de sustancias de aplicación quirúrgica como propofol, ketamina, fentanilo y midazolam.

Según su propio relato, estos fármacos habrían sido obtenidos del hospital donde se formaba, aunque consumidos fuera del ámbito institucional. Ese punto fue uno de los ejes que motivaron la ampliación de la denuncia, ya que el uso de insumos médicos de una institución pública para fines privados podría constituir un delito, aunque no forma parte central de la causa principal en curso.
Uno de los aspectos más relevantes de su declaración fue el vínculo con Alejandro Salazar, el anestesiólogo hallado muerto el 20 de febrero. Según consta en el documento, Leclercq explicó que se conocían por haber coincidido durante su formación en el Hospital Rivadavia y que mantenían una relación de amistad.

En ese marco, declaró haber consumido propofol junto a él “en una sola oportunidad”, aclarando que se trató de un hecho puntual, fuera del ámbito hospitalario y no reiterado.
La relación con los otros nombres del caso
El testimonio también buscó establecer límites entre los distintos protagonistas que hoy aparecen en la investigación. En ese sentido, la ampliación de la denuncia deja asentado que no existieron encuentros en los que coincidieran Leclercq, Salazar y Delfina “Fini” Lanusse.
Según ese mismo documento, los consumos mencionados ocurrieron en reuniones separadas y sin superposición entre los involucrados. Este punto resultó relevante dentro del expediente, ya que se trata del primer testimonio formal que vincula —aunque de manera indirecta— las dos líneas principales de la investigación: por un lado, la muerte de Salazar y, por otro, la causa por la presunta sustracción de medicamentos del Hospital Italiano.

