Descubrir nuevas marcas de belleza se ha convertido en el gran reto de todo canal de distribución que se precie. Que esas pequeñas firmas reservadas para una minoría, que, por un selecto boca a boca incluso viajan para comprar, puedan llegar fácilmente a las manos de cualquier buscador de calidad. Los beauty hunter son perfiles muy valorados por las superficies de venta más exclusivas. Hace ya tiempo que existe un importante consumo por parte de compradores que desconfían de la publicidad e incluso de las marcas que la pagan. Tal vez por saber cuánto encarece ese gasto el precio final.
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