El próximo sábado 6 de septiembre, a la medianoche, Chile adelantará sus relojes en 60 minutos por la aplicación del Decreto 244, medida que regirá hasta abril de 2026. La excepción continuará siendo la Región de Magallanes y la Antártica Chilena, que desde 2016 mantiene de manera permanente el horario de verano.
Los viajeros deberán prestar especial atención a los relojes al momento de aventurarse por el país vecino a partir del mes de la primavera. El cambio implica que las fronteras funcionaran con un tiempo distinto al que se acostumbra.
Con la modificación anunciada por Chile, gran parte del territorio chileno retornará al huso horario UTC-3, el mismo que rige en Argentina.
Este cambio genera un beneficio directo para los viajeros argentinos y para quienes circulan por los pasos fronterizos de la Patagonia. La sincronía horaria facilitará el turismo, el transporte y las comunicaciones entre ambos países.
Un ejemplo concreto es el paso internacional Cardenal Samoré, que conecta Villa La Angostura con Osorno. En Argentina funciona de 9 a 19, mientras que del lado chileno lo hace de 8 a 18. Con el cambio horario, ambos países compartirán la misma franja, evitando confusiones para quienes cruzan la cordillera.
Debate sobre el huso horario en Argentina
En paralelo, la Cámara de Diputados de la Nación dio media sanción a un proyecto impulsado por el legislador mendocino Julio Cobos (UCR), que propone modificar el huso horario en Argentina durante la época invernal, retrasando una hora respecto del horario actual.
Especialistas del Conicet avalan la iniciativa, al señalar que Argentina no se encuentra alineada con la hora solar que le corresponde. La investigadora Lorena Franco, del Centro Atómico Bariloche, sostuvo que el cambio beneficiaría especialmente a la región patagónica.