Chile se ha posicionado como un referente en América Latina por la solidez de su Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI), creado en 1978. A lo largo de los años, este programa ha mantenido su continuidad más allá de los cambios de gobierno y de ideologías políticas, destacándose por su enfoque técnico, su gratuidad y su cobertura integral, que hoy supera las 15 vacunas obligatorias para distintos grupos de edad y riesgo, incluyendo poblaciones migrantes.
La historia de la vacunación en Chile se remonta a 1765 con las primeras inoculaciones contra la viruela. La erradicación nacional de esta enfermedad se logró en 1959, precediendo por décadas el hito global alcanzado en 1980. Estos logros reflejan un compromiso temprano y sostenido con la prevención a través de la vacunación.
Enfrentar la desinformación con evidencia y compromiso
Uno de los mayores desafíos actuales para los programas de inmunización es la proliferación de noticias falsas y campañas de desinformación. Frente a este fenómeno, Chile ha logrado articular una respuesta multisectorial que involucra a la sociedad civil, a los profesionales de la salud y a los medios de comunicación.
“Ante la ola de desinformación difamando las vacunas, la respuesta ha sido una avalancha aún mayor de apoyo a favor de la vacunación”, señala Olivia Brathwaite, asesora en el control de enfermedades de la OPS/OMS en Chile.
Así mismo, la estrategia chilena combina transparencia institucional, publicando decretos oficiales al incorporar nuevas vacunas con el trabajo de organismos como el Comité Asesor en Vacunas y Estrategias de Inmunización (CAVEI), un cuerpo técnico-científico que proporciona recomendaciones basadas en evidencias científicas.
La vacuna contra el VPH: un paso adelante en la equidad
Un ejemplo de innovación y liderazgo en políticas de inmunización es la incorporación de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) en el calendario nacional. Desde 2014, Chile administra esta vacuna a niñas de 9 años (4º año básico), y a partir de 2019 extendió la cobertura a niños del mismo grupo etario.
Actualmente, se utiliza la vacuna nonavalente, que protege contra nueve tipos de VPH, responsables de la mayoría de los cánceres cervicales y otras enfermedades relacionadas. Esta medida posicionó a Chile como uno de los primeros países en América Latina en garantizar protección equitativa a ambos sexos.
Salud pública como responsabilidad colectiva
Para el Dr. Giovanni Escalante, Representante de la OPS/OMS en Chile, “las vacunas son un acto de responsabilidad para nosotros mismos y para nuestra comunidad. Más allá de protegernos individualmente, cortan la cadena de contagio, erradican enfermedades y salvan vidas”.
Por otra parte, la vacunación como instrumento de salud pública, es promovida como una herramienta esencial no solo para el control de brotes, sino también para la equidad en el acceso a servicios de prevención, reforzando la resiliencia del sistema de salud frente a nuevas amenazas epidemiológicas.
Voces desde el territorio: la experiencia del Dr. Rodolfo Villena
Más allá de las políticas nacionales, el éxito del programa chileno también descansa en el trabajo de profesionales como el pediatra e infectólogo Dr. Rodolfo Villena, quien ha llevado campañas de capacitación y sensibilización a las comunidades más remotas de la Patagonia chilena.
Villena, originario de Punta Arenas, ha trabajado activamente en la formación de trabajadores de la salud en zonas de difícil acceso como Porvenir y Puerto Natales, enfocado en reducir la desinformación y aumentar la aceptación de la vacuna contra el VPH en el país chileno.
Para el doctor Rodolfo Villena, “nuestro reto era disminuir, hasta casi eliminar, las dudas sobre las vacunas”, enfatizando la importancia de adaptar los mensajes de salud pública al contexto sociocultural de cada comunidad como estrategia fundamental para fortalecer la confianza en la inmunización.
La prevención como pilar fundamental de la salud pública
El Dr. Villena resalta que la vacunación representa uno de los actos más efectivos de prevención en salud. Desde su perspectiva de infectólogo clínico y epidemiólogo, sostiene que “conservar la salud y prevenir la enfermedad es incluso más poderoso que tratar la patología una vez que ocurre”.
El Dr. Rodolfo Villena destaca que la vacunación representa uno de los actos más efectivos en la prevención de enfermedades. Desde su experiencia como infectólogo clínico y epidemiólogo, sostiene que “conservar la salud y prevenir la enfermedad es aún más poderoso que tratar la patología una vez que esta se ha manifestado”. Según el Dr. Villena, este enfoque preventivo no solo mejora la calidad de vida de la población, sino que también fortalece los sistemas de salud y reduce el impacto económico de enfermedades prevenibles en el país, consolidando un modelo más sostenible y equitativo para todos.
En su opinión, el gran desafío actual para la salud pública es lograr que la ciencia y la tecnología incluyendo el análisis de datos y la Big Data se traduzcan en estrategias comunicativas que lleguen de forma empática y efectiva a las personas. “No se puede transmitir el mismo mensaje en una comunidad indígena del norte que en una gran ciudad como Santiago”, enfatiza.
Un modelo de éxito basado en evidencia, transparencia y compromiso
La experiencia chilena demuestra que, más allá de los recursos, el verdadero éxito en los programas de vacunación radica en una estrategia integral que combine políticas públicas sólidas, evidencia científica y un compromiso continuo con la salud pública. El trabajo territorial es esencial, especialmente en las comunidades más alejadas, donde la desinformación y las barreras geográficas pueden dificultar el acceso a las vacunas.
Un ejemplo claro de este enfoque es la vacuna contra el meningococo B, cuya incorporación en el programa nacional no solo se basa en datos internacionales, sino también en la generación de evidencia local y en el esfuerzo conjunto de las instituciones de salud y la comunidad. Para el Dr. Villena, la clave está en “trabajar de forma colaborativa, con visión y persistencia, para que las futuras generaciones disfruten de un acceso equitativo y seguro a la prevención de enfermedades”.