China vuelve a mirar hacia América Latina, pero esta vez no lo hace desde los discursos ni los acuerdos lejanos. Lo hace bajo el agua. En una alianza inédita con un país de la región, el gigante asiático avanza en la construcción del primer túnel submarino de esta nación.
Este túnel promete redefinir la conectividad, el comercio y el peso estratégico del territorio involucrado. Más que ingeniería, el proyecto de China en América Latina revela cómo el mapa del poder global también se está redibujando desde el fondo del mar.
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China se alía con un país de América Latina y construye el primer túnel submarino
Brasil se prepara para dar un paso sin precedentes en su infraestructura de transporte. La construcción del primer túnel submerso del país, un proyecto estimado en R$ 6,8 mil millones (unos miles de millones de reales) y cuyo contrato de concesión público-privada fue firmado recientemente para crear una conexión fija bajo el canal que separa la Baixada Santista. Sera el segundo de América Latina.
El túnel será realizada por Mota-Engil Latam Portugal S.A., empresa del grupo portugués Mota-Engil, que integró en su estructura a la firma china China Communications Construction Company (CCCC) una alianza que aporta experiencia internacional en ingeniería y diseño de túneles sumergidos, método extendido en proyectos en Europa y Asia pero inédito en Brasil.
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Cómo será este túnel único de América Latina
Este túnel no será un pasaje cualquiera, tendrá:
- seis carriles (tres por sentido)
- una ciclovía
- espacio para peatones
- una galería técnica para sistemas operativos esenciales.
Técnicamente, se trata de un túnel inmerso. Módulos de concreto pre-moldeados serán construidos fuera del canal, flotados hasta su posición y ensamblados en el lecho marino para crear el tramo subacuático de unos 870 metros dentro de una longitud total de 1,5 km. Esta técnica permite mantener el tráfico marítimo y reducir el impacto ambiental y urbano, a diferencia de una excavación tradicional.
Según las autoridades, la eficiencia del túnel será extraordinaria. El viaje entre Santos y Guarujá que hoy puede tomar decenas de minutos e incluso más durante picos de tráfico se reducirá a aproximadamente cinco minutos, transformando la movilidad urbana, la logística portuaria y la cotidianeidad de unos 2 millones de habitantes de la región.
Además, el modelo de concesión de 30 años implica que la empresa adjudicada se encargará no solo de construir, sino también de operar y mantener la infraestructura, lo que supone una responsabilidad de largo plazo y la búsqueda de eficiencia constante en un corredor clave para el comercio nacional e internacional.

