Un nuevo estudio internacional encendió una señal de alerta sobre un riesgo poco visible pero potencialmente grave para millones de personas que viven en zonas costeras. Según científicos de Alemania, Italia y Países Bajos, el nivel del mar podría estar siendo subestimado en gran parte del mundo debido a errores de medición en los modelos utilizados.
El trabajo, publicado en la revista científica Nature, indica que la altura real del océano en muchas regiones es mayor a la que reflejan los mapas y estudios más difundidos. Esta diferencia, que en algunos casos supera el metro, modifica de manera significativa la evaluación del riesgo costero a nivel global.
El hallazgo no es menor en un contexto donde el cambio climático ya está generando un aumento progresivo del nivel del mar. Si los cálculos de base no son precisos, las estrategias de prevención y adaptación podrían resultar insuficientes frente a eventos extremos como inundaciones.

En ese sentido, los científicos advierten que muchas zonas habitadas podrían estar más expuestas de lo que se creía hasta ahora. La investigación liderada por Philip Minderhoud y Katharina Seeger pone en duda la forma en que se construyen los mapas de riesgo y abre la puerta a una revisión urgente de las metodologías actuales.
Cómo se calcula la altura del mar y cuál es el problema que se detectó
El estudio analizó cómo se calcula la altura del mar en la mayoría de las investigaciones científicas y detectó un problema central: más del 90% de los trabajos utiliza modelos matemáticos conocidos como geoides en lugar de mediciones reales del nivel del agua en cada región.
Como resultado, los mapas globales pueden mostrar valores que no coinciden con la realidad observada en las costas. Para llegar a estas conclusiones, los investigadores revisaron 385 estudios publicados entre 2009 y 2025 y compararon sus resultados con datos más precisos obtenidos a partir de mediciones reales y modelos actualizados de elevación.

El análisis reveló que en regiones como el Sudeste Asiático, América Latina y algunas zonas del Pacífico, la diferencia entre el nivel estimado y el real puede superar el metro, una brecha que cambia completamente la interpretación del riesgo.
Incluso en áreas como el Caribe, Medio Oriente o la costa oeste de América del Norte, donde las diferencias son menores, los valores siguen siendo lo suficientemente relevantes como para afectar la planificación urbana y las estrategias de protección costera.
Por qué ocurre esta diferencia
El origen del problema está en la falta de coordinación entre los modelos que representan la altura del terreno y los que estiman el nivel del mar. Cuando estos datos no se integran correctamente, el resultado es una imagen distorsionada del riesgo real en las zonas costeras.

Además, factores dinámicos como la temperatura del agua, la presión atmosférica o la circulación oceánica influyen en el comportamiento del mar, pero muchas veces no se incorporan en los cálculos globales utilizados en estudios de gran escala.
Esto provoca que el nivel del mar aparezca como una referencia uniforme, cuando en realidad varía considerablemente según la región, generando subestimaciones que pueden tener consecuencias concretas en la vida de millones de personas.
Los especialistas advierten que estas imprecisiones pueden afectar directamente la toma de decisiones en infraestructura, urbanismo y políticas públicas relacionadas con la protección de zonas costeras frente al avance del océano.

Por eso, el estudio propone actualizar las metodologías y mejorar la integración de datos entre el mar y el terreno. Contar con información más precisa será clave para anticipar escenarios futuros y reducir el impacto del cambio climático en las regiones costeras.

