Desigualdad de género en la vida urbana
Por Malena Viú
En la Ciudad de Buenos Aires las mujeres son mayoría: representan el 52,9% de la población. Sin embargo, esa presencia mayoritaria no se traduce en igualdad de condiciones ni de oportunidades. Las brechas se acumulan en el mercado de trabajo, en la distribución de las tareas de cuidado, en el acceso a posiciones de toma de decisiones y en la vivencia cotidiana del espacio público. Este artículo reúne los principales indicadores disponibles para la Ciudad y los cruza con datos propios del iCiudad —obtenidos a través del Mapa PYD— para trazar un diagnóstico de esas desigualdades.
Más educación, menos acceso
Una de las paradojas más nítidas de la situación de las mujeres porteñas es la coexistencia de altos niveles de formación con condiciones laborales desventajosas. Según la Encuesta Anual de Hogares (EAH) del IDECBA, 5 de cada 10 mujeres de 25 años y más ocupadas tienen estudios superiores completos. Entre 2015 y 2023, esa proporción creció 7,7 puntos porcentuales —más que entre los varones (6,6 p.p.)—, y la brecha de género a favor de las mujeres alcanzó en 2023 casi 12 puntos porcentuales.
Sin embargo, mayor educación no se traduce en igualdad de acceso al empleo ni en condiciones laborales equivalentes. Los datos de 2024 muestran con claridad la distancia entre varones y mujeres en las tasas básicas del mercado de trabajo:
| Indicador | Varones | Mujeres | Brecha |
| Tasa de actividad | 69,6% | 57,6% | –12,0 p.p. |
| Tasa de empleo | 66,4% | 53,4% | –13,0 p.p. |
| Tasa de desocupación | 4,7% | 7,2% | +2,5 p.p. |
| Subocupación horaria | 7,0% | 9,8% | +2,8 p.p. |
Fuente: Elaboración propia a partir de datos EAH, IDECBA, 2024. Publicados en abril 2025.
La brecha se extiende también a los ingresos. Las mujeres representan el 53,7% de la población de 10 años y más, pero solo perciben el 48% de la masa de ingresos totales. En los tres deciles más altos, los varones suman el 34,4% de los ingresos frente al 27,2% de las mujeres. Un dato complementario: desde 2015, en alrededor del 50% de los hogares la principal perceptora de ingresos es una mujer —lo que revela que la feminización del sostenimiento económico familiar convive con condiciones de inserción laboral más precarias.
El techo de cristal en números
Según datos oficiales del IDECBA, las mujeres porteñas enfrentan obstáculos estructurales para acceder a puestos de dirección y toma de decisiones, un fenómeno conocido como segregación vertical o «techo de cristal». Los datos disponibles para 2023 dibujan un panorama consistente:
- En el sector privado formal, menos del 10% de las mujeres ocupan puestos de dirección o jefatura. Entre los varones, ese porcentaje es del 11,4%. La brecha es de 2,8 p.p.
- En las empresas públicas de la Ciudad, solo el 8,7% de las presidencias, vicepresidencias o gerencias generales están a cargo de mujeres. Se trata además de una caída de casi 5 p.p. respecto de 2018. En puestos de mandos medios como gerencia o dirección, las mujeres representan el 23,5%.
- El 27,7% de las mujeres asalariadas no se les realiza descuento jubilatorio. Eso supone 2,9 p.p. más que entre los varones.
- La participación femenina en cargos superiores del GCBA alcanzó el 40% en 2023, 7,3 p.p. más que en 2016. Sin embargo, la paridad aún está lejos —y los datos del sector empresarial público muestran retrocesos.
El peso invisible de los cuidados
La brecha en el mercado laboral no puede leerse de manera aislada. Detrás de ella opera una distribución desigual del trabajo no remunerado: las tareas de cuidado de integrantes del hogar —menores, personas mayores, con discapacidad—, tanto dentro como fuera del ámbito doméstico, recaen de manera desproporcionada sobre las mujeres. Según los datos del IDECBA para 2023, la brecha de género en trabajo doméstico no remunerado para el propio hogar alcanzó 17,4 puntos porcentuales. Las mujeres en la Ciudad dedican en promedio 6 horas semanales al cuidado no remunerado de integrantes del hogar, frente a las 3,5 horas de los varones. En otras palabras, sobre las mujeres recae una doble carga de trabajo que profundiza la desigualdad de género: al trabajo remunerado se suma una carga desproporcionada de tareas de cuidado y domésticas no remuneradas.
Según el Índice de Género, Trabajo e Ingresos elaborado por la Fundación Fundar, la Ciudad de Buenos Aires ocupa el último puesto de la región pampeana en la distribución de horas diarias de trabajo no remunerado.
Datos propios del iCiudad — Mapa PYD 2024
El Mapa PYD releva las horas diarias que los/as encuestados/as dedican a tareas de cuidado familiar. La apertura por género arroja resultados contundentes: el 13,1% de las mujeres dedica más de 5 horas diarias al cuidado familiar, frente al 3,8% de los varones. Además, el 22,7% de las mujeres dedica entre 1 y 5 horas (vs. 23,7% de varones). En el extremo opuesto, el 72,5% de los varones no realiza ninguna tarea de cuidado familiar, frente al 64,3% de las mujeres.
La desigualdad en los cuidados tiene también una dimensión territorial. La Comuna 11 concentra la proporción más alta de personas que dedican más de 5 horas diarias al cuidado (18,0%), seguida por las Comunas 1 (12,6%) y 8 (10,4%). Las comunas con menores niveles son la 6, la 3 y la 10. La geografía del cuidado no remunerado reproduce —con matices propios— la geografía general de la desigualdad en la Ciudad.
Quién puede delegar: clase social y trabajo doméstico
El Mapa PYD incorpora un indicador que expone con claridad otra dimensión de la desigualdad: la contratación de personal para tareas domésticas y de cuidado. Este dato revela que la posibilidad de externalizar el trabajo del hogar —y, por ende, de aliviar la carga que recae sobre las mujeres— no está distribuida de manera uniforme entre las comunas: es un recurso accesible principalmente para los sectores de mayores ingresos.
A nivel CABA, el 22% de los hogares contrata personal para tareas domésticas. Pero esa cifra varía radicalmente según la comuna:
| Área | % hogares que contrata |
| Comunas con mayor contratación | |
| Comuna 11 (Villa del Parque / Devoto) | 36,0% |
| Comuna 14 (Palermo) | 31,7% |
| Comuna 2 (Recoleta) | 29,5% |
| Promedio CABA | 22,0% |
| Comunas con menor contratación | |
| Comuna 8 (Villa Soldati / Lugano) | 7,8% |
| Comuna 6 (Caballito) | 15,3% |
| Comuna 7 (Flores / Parque Chacabuco) | 15,7% |
Fuente: Mapa de Percepción y Datos (PyD), Instituto Ciudad.
Detrás de esa contratación hay una mujer trabajando. El empleo doméstico remunerado es una de las modalidades laborales con mayor incidencia de informalidad y está fuertemente feminizado. Que los hogares de mayores ingresos puedan delegar las tareas del hogar no resuelve la desigualdad estructural: desplaza la carga hacia otras mujeres, generalmente en condiciones de mayor precariedad laboral.
El espacio público no es igual para todas
Una de las dimensiones menos visibles —pero más cotidianas— de la desigualdad de género es la vivencia del espacio público. El Mapa PYD releva el nivel de temor en la vía pública con apertura por género, y los resultados son contundentes:
| Temor en la vía pública | Varones | Mujeres | Brecha |
| Nivel de temor ALTO | 36,5% | 55,8% | +19,3 p.p. |
| Nivel de temor MEDIO | 11,3% | 8,5% | –2,8 p.p. |
| Nivel de temor BAJO | 52,2% | 35,7% | –16,5 p.p. |
Fuente: Mapa de Percepción y Datos (PyD), Instituto Ciudad.
La brecha en el temor alto es de 19,3 puntos porcentuales. Solo el 35,7% de las mujeres reporta un nivel bajo de temor en la vía pública, frente al 52,2% de los varones. Estos datos indican que la gran mayoría de las mujeres transita la ciudad con algún nivel de alerta permanente.
El temor no es una percepción subjetiva injustificada: es una respuesta racional. La Encuesta de Percepción e Incidencia de la Violencia contra las Mujeres 2023 del GCBA indica que el 53% de las mujeres de la Ciudad vivió alguna situación de violencia por motivos de género a lo largo de su vida en los diferentes ámbitos de la vida cotidiana. Solo el 27% la denunció. Entre quienes no lo hicieron, los principales motivos fueron creer que podían resolverlo solas (23,5%), no saber adónde ir (16,3%) y vergüenza o humillación (15,6%). Las barreras son informacionales, culturales e institucionales.
Violencia: cifras que no deben naturalizarse
Entre 2015 y 2024 se registraron 1.231 víctimas de femicidios en la Ciudad de Buenos Aires —incluyendo mujeres cis, mujeres trans y travestis—. Esa cifra representa el 62% de los homicidios dolosos de mujeres en ese período, según datos del Ministerio Público Fiscal. Se trata de la expresión más extrema de la violencia por motivos de género y constituye un indicador crítico sobre las desigualdades estructurales que atraviesan la vida de las mujeres.
La situación de las mujeres trans y travestis merece una lectura específica. En 2024 se registraron 13,18 víctimas directas de travesticidio/transfemicidio cada 100.000 mujeres trans y travestis, una cifra 12 veces mayor a la tasa general de femicidios. Entre 2016 y 2024 se documentaron 52 víctimas en causas judiciales a nivel nacional, con mayor concentración en Buenos Aires, Tucumán, CABA y Santa Fe. La brecha entre la tasa general y la tasa específica confirma la extrema vulnerabilidad de este colectivo y la necesidad de respuestas reforzadas y especializadas.
Sin embargo, los femicidios no agotan el problema de la violencia por motivos de género. Se trata de su manifestación más brutal, pero esta violencia se expresa de múltiples maneras a lo largo de la vida de las mujeres y diversidades: en el ámbito doméstico, en las relaciones de pareja o expareja, en los espacios de trabajo, en las instituciones y también en el espacio público. Incluye agresiones físicas, psicológicas, sexuales, económicas y simbólicas que configuran una trama persistente de desigualdades. Comprender esta dimensión más amplia es fundamental para evitar que los femicidios sean leídos como hechos aislados y para dimensionar el alcance real del problema.
Las políticas de género en la Ciudad
El contexto institucional también incide. Luego de diciembre de 2023, el área de gobierno dedicada a la igualdad de oportunidades fue desjerarquizada: pasó de Dirección a Subsecretaría, bajo la órbita de la Vicejefatura de Gobierno. Sin embargo, hacia fines de 2024 esa decisión fue revertida y el área volvió a degradarse a rango de Dirección General. Posteriormente, a partir de diciembre de 2025, incluso esa estructura dejó de existir: la Dirección General de la Mujer fue reemplazada por la Dirección General de Protección Familiar contra la Violencia. Mientras tanto, las temáticas vinculadas a la igualdad de oportunidades quedaron reducidas a un área pequeña dentro de la Vicejefatura, actualmente sin impulso político ni financiamiento suficiente. El nivel jerárquico de estas áreas no es un dato menor: determina su capacidad de incidir de manera transversal en otros ministerios y organismos. Por eso, este retroceso institucional tiene consecuencias concretas sobre el alcance y la prioridad de las políticas de género en la Ciudad.
La Ciudad tiene además una deuda en infraestructura de cuidados. Según datos de Fundar, cuenta con 70 espacios de cuidado por cada 100.000 habitantes, una cifra que no alcanza para hacer frente a las necesidades de una ciudad donde las mujeres siguen siendo las principales responsables del trabajo no remunerado.
Ciudad de Brechas: una síntesis
La Ciudad de Buenos Aires es, en varios indicadores, una de las jurisdicciones con mayor igualdad de género del país: la que registra mayor paridad en la actividad femenina respecto de los varones a nivel nacional y la primera de la región pampeana en equidad en la duración de la jornada laboral formal. Pero esas fortalezas relativas no deben oscurecer las brechas que persisten.
Las mujeres porteñas tienen más educación formal que los varones. Participan cada vez más en el mercado de trabajo. Son, en la mitad de los hogares, la principal fuente de ingresos. Y sin embargo, ganan menos, tienen empleos más precarios, acceden en menor medida a posiciones de decisión, dedican más tiempo al trabajo no remunerado, transitan la ciudad con más miedo y vivencian situaciones de violencia de manera desproporcionada.
El Mapa PYD aporta una mirada territorial a estas desigualdades: las brechas no son uniformes en el espacio. Las comunas del sur concentran mayores niveles de desocupación femenina, mayor tiempo dedicado al cuidado no remunerado y menor acceso a recursos que alivien esa carga. La geografía de la desigualdad de género reproduce, con matices propios, la geografía general de la desigualdad en la Ciudad.
El 8 de marzo es una fecha para medir esas brechas. Y para recordar que los datos no son neutrales: detrás de cada cifra hay decisiones políticas, institucionales y culturales que las producen —y que pueden, o no, revertirlas.
Qué es el Mapa PYD
El Mapa de Percepción y Datos (PYD) es una herramienta de elaboración propia del iCiudad, desarrollada en conjunto con la Defensoría del Pueblo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Permite georreferenciar, a nivel de las 15 comunas, un conjunto de indicadores agrupados en cinco categorías: desarrollo económico, desarrollo urbano y vivienda, seguridad, servicios urbanos y ambiente.
Cada indicador combina dos tipos de información: datos estadísticos oficiales de la Ciudad —provenientes principalmente del IDECBA y del Mapa del Delito del GCBA— y niveles de satisfacción o percepción relevados mediante encuestas de opinión realizadas por la Defensoría del Pueblo. Para cada indicador, las comunas se ordenan en un ranking relativo de cinco bandas, representado cartográficamente. Los promedios se calculan ponderando por la población estimada de cada comuna.
La herramienta también incluye una matriz de correlaciones entre todos los indicadores, lo que permite identificar vínculos empíricos entre variables de distintas categorías —aunque la correlación no implica causalidad—. Para este artículo se tomaron los indicadores con apertura de género: horas de cuidado, contratación para tareas domésticas y temor en la vía pública.
Fuentes
Encuesta Anual de Hogares (EAH), IDECBA, 2024. Publicados en abril 2025.
Informe 8 de Marzo: Día Internacional de la Mujer 2025, IDECBA. Sistema de Indicadores de Género BA + ODS.
Los Barrios Populares Informales (BaPIs) de la Ciudad de Buenos Aires. Evolución 2001-2022. IDECBA.
Percepción e Incidencia de la Violencia contra las Mujeres. Ciudad de Buenos Aires, 2023. DGEC-GCBA & ELA.
Ministerio Público Fiscal. Estadísticas sobre femicidios en la Ciudad de Buenos Aires 2015-2024.
Hallazgos y reflexiones en torno al cumplimiento de la Convención Belém do Pará en Argentina (2022-2024). ELA, 2025.
¿Cómo trabajan las mujeres en las provincias argentinas? Índice de Género, Trabajo e Ingresos. Fundar, noviembre 2023.
Mapa de Percepción y Datos (PYD) — iCiudad / Defensoría del Pueblo CABA. Resultados 2024.




