Los dos primeros capítulos de Privilèges (HBO) se sitúan en el Citadel, un hotel de superlujo de París. Igual que pasaba en las históricas series Hotel Fawlty (1975) u Hotel (1983), o más recientemente en The White Lotus , la concentración de tramas resulta verosímil, porque se sobreentiende que un hotel atrae todo tipo de excentricidades, situaciones y personajes.
Los pilares del argumento –una metáfora de la lucha de clases– son a) una chica que, desde la cárcel, goza de un permiso para trabajar de día en aplicación de un pacto penitenciario y b) el mánager del hotel, que enseguida manifiesta una deontología más cercana a la mafia y al darwinismo que a la excelencia hotelera.

El arranque engancha porque los personajes están a punto de ser descubiertos en las trampas que les toca hacer para sobrevivir, cada uno desde su estatus. Los caprichos de los clientes se acumulan como retos aparentemente imposibles que, al precio que sea, el hotel debe atender y satisfacer. Y, como pasa en muchas series recientes ( Succession o Industry ), se aprovecha la ocasión para denunciar la maldad diabólica del capitalismo y de los estereotipos –grotescos, inmorales– que lo representan.
Hay una impaciencia periodística delirante por decidir cuál será la mejor película del año 2026
COMPETICIONES FANTASMA, Superado el primer trimestre del 2026, vuelve a emerger la impaciencia clasificadora de otros años. Existe un furor periodístico por anticiparse a la evolución natural de las cosas y proclamar que, aunque solo hayan pasado tres meses, ya tenemos candidatas a mejor película (también pasa con las series) del año. Los usuarios habituales de salas de cine y reseñas escritas o radiofónicas constatamos cómo los prescriptores más fiables esbozan sus clasificaciones espoleados por los que se empeñan en convertir la industria cinematográfica en una competición.
En este primer trimestre del 2026, ya hemos leído y escuchado que Hamnet (estrenado el 23 de enero) tenía muchos puntos para ser la mejor película del año. Sin embargo, cuatro días más tarde, Marty Supreme también fue aclamada como, sin ningún tipo de duda, mejor película del año. Ya teníamos dos hasta que, el 27 de marzo, se estrenó Proyecto salvación , que ha despertado entusiasmos tan insobornables para, sin necesidad de esperar a ver qué sucederá los tres próximos trimestres (!), declararla la mejor película del año. Spoiler: este furor clasificatorio no tiene ningún sentido.



