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El entrenador de Boca justificó en conferencia de prensa su única modificación ante San Lorenzo en La Bombonera: Zufiaurre por Bareiro a los 90 minutos de juego.
Claudio Úbeda quedó en el centro de la polémica luego del empate 1 a 1 entre Boca y San Lorenzo en La Bombonera, no solo por el resultado sino por sus decisiones tácticas en medio de un clima caliente que se vivió tras el final. El entrenador aseguró que el equipo debió haber ganado, defendió su planteo y explicó por qué casi no realizó modificaciones.
“Una sensación fea de irnos solo con un empate porque el equipo tuvo llegadas para poder ganar el partido. Mostramos posesión y generamos situaciones, pero no pudimos concretar. Sabemos que el empate no sirve porque deberíamos habernos quedado con los tres puntos”, afirmó el DT, que volvió a quedar bajo la lupa tras el cuarto empate de local.
La decisión más discutida fue el único cambio que realizó y recién a los 92 minutos cuando Iker Zufiaurre ingresó por Adam Bareiro en pleno intento de Boca por ganar el partido. Sobre esa situación, Úbeda explicó: “Vi que el equipo estaba jugando bien y sostuvo el ritmo que propuso San Lorenzo. Por eso no hice modificaciones antes. Adam estaba cansado y por ese motivo decidí hacer el cambio en el final”.
Entre insultos: así se fue Claudio Úbeda de La Bombonera
El entrenador también se refirió a la reacción de los hinchas, que despidieron al equipo con silbidos y apuntaron directamente contra él. “Es lógico. Lo primero que hacemos es autocrítica, porque el hincha no se va conforme. Quiere que el equipo juegue bien y gane. Cuando íbamos 1-0 nos empataron y eso golpea. Sé la exigencia que tiene el hincha de Boca y lo tengo claro, queremos revertir esta opinión”, sostuvo.
Sin embargo, el clima en La Bombonera fue de fuerte reprobación. Tras el pitazo final, los insultos bajaron desde las tribunas y el enojo se centró en el entrenador, a quien se lo vio retirarse bajo una silbatina generalizada. El cuarto empate consecutivo como local profundizó el malestar y dejó a Úbeda en una posición cada vez más delicada, con la continuidad cuestionada y la presión en aumento más allá de la sólida actuación con Lanús en La Fortaleza.

