La situación en la frontera entre Salta y Bolivia, particularmente en la localidad de Aguas Blancas, encendió las alarmas entre los comerciantes locales, quienes denunciaron un «colapso económico» debido al libre flujo de mercaderías y el uso de beneficios sociales por parte de ciudadanos con doble nacionalidad.
Desde la Cámara de Comercio de la localidad de Aguas Blancas expresaron su preocupación por la falta de control en el paso fronterizo, donde el comercio local registra «ventas nulas».
El reclamo principal apunta al impacto de los ciudadanos bolivianos con documentación argentina, quienes cruzan para acceder a jubilaciones, como la de amas de casa, atención en centros de salud y hasta para votar en elecciones locales.
«Vienen desde el interior de Bolivia, desde medio Bermejo, a cobrar la jubilación, se llevan la plata y no queda nada aquí. En los centros de salud no hay turnos para los salteños porque ellos los ocupan», señalaron desde la Cámara de Comercio.
Los comerciantes de Aguas Blancas, hartos de la situación, exigen un «control más estricto» y una depuración del padrón de doble nacionalidad, argumentando que esta dinámica afecta no solo la economía, sino también la representación política.
La disparidad en las políticas fronterizas entre Salta y Jujuy también genera debate. Mientras Bolivia militarizó su frontera con La Quiaca para frenar el contrabando de alimentos y evitar el desabastecimiento interno, en el límite con Salta las mercaderías fluyen sin restricciones hacia Argentina.
Informe de Elisa Zamora.