La muerte de Claudia Scrazzolo, la mujer hallada semienterrada en el patio de su casa en Ezeiza, sigue causando consternación en la comunidad. Más allá de la brutalidad del hecho —investigado como femicidio—, lo que muchos destacan es la vida que llevaba esta mujer de 38 años, marcada por su pasión por la danza y su profundo vínculo con la cultura santiagueña.
Claudia fue bailarina de folclore y durante años integró el Centro de Residentes Santiagueños de Esteban Echeverría Andrés “Chazarreta”, una institución cultural que preserva las tradiciones de la provincia en el conurbano bonaerense.
En 2003, recibió de esa entidad la distinción de “Donosa santiagueña”, un reconocimiento a su entrega y a su aporte a la difusión de la música y la danza popular. Tras su muerte, el centro publicó un comunicado en el que expresó su dolor y pidió que “su bella alma descanse en paz”.

Además de la danza, Claudia disfrutaba de viajar. En sus redes sociales compartía imágenes de sus recorridos por el sur argentino, con paisajes de Bariloche como protagonistas, y también de escapadas a las playas de Colonia del Sacramento, en Uruguay.
Sin embargo, su historia dio un giro fuerte cuando fue madre joven, a los 23 años. La maternidad marcó un antes y un después: su hija, que hoy tiene 15 años y está entre las principales sospechosas del crimen, fue una presencia constante en sus publicaciones. Pese a los problemas y distancias que pudo haber en la relación, en sus perfiles se ven varias fotos compartidas juntas.

En qué estado está la investigación por el crimen de Claudia
La mujer de 38 años fue hallada sin vida en el fondo de su vivienda, luego de que su hija de 15 años diera aviso a la policía tras regresar de la casa de su novio.
Lo que en un principio parecía una escena confusa terminó derivando en un hallazgo macabro que involucra a la propia adolescente y a su entorno más cercano.
Cuando los especialistas llegaron al lugar, notaron un montículo de tierra tapado con una chapa. A pocos metros, descansaba un pico con mango de madera cubierto de barro. Con esa pista, no tardaron en confirmar que la tierra había sido removida recientemente.
La excavación reveló una fosa de apenas 30 centímetros de profundidad y un metro y medio de largo. En su interior, envuelto en sábanas y frazadas, yacía el cuerpo de Claudia.

El caso, que estremeció a la localidad de Tristán Suárez, está en manos de la UFI N.º 1 descentralizada de Ezeiza. Allí se busca reconstruir cómo y en qué circunstancias fue asesinada Claudia, cuyo cuerpo apareció con múltiples puñaladas envuelto en una frazada.
La Justicia ordenó declaraciones de testigos y continúa analizando los celulares secuestrados. La principal hipótesis es que se trató de un femicidio, aunque las responsabilidades se investigan aún, con especial atención en su hija adolescente y en la pareja de esta, detenido bajo la acusación de encubrimiento.