Bruce Willis atraviesa una etapa delicada en su lucha contra la demencia frontotemporal. A sus 70 años, el actor fue trasladado por su familia a una residencia especializada en California, diseñada para brindar atención permanente a personas con enfermedades neurodegenerativas. La decisión, según reveló su esposa Emma Heming, fue “una de las más difíciles” que debieron tomar, pero necesaria ante el deterioro cognitivo y comunicacional del intérprete.

Desde que se conoció su diagnóstico en 2023, Willis había permanecido en su hogar, rodeado por su esposa, sus hijas menores —Mabel y Evelyn—, y en contacto frecuente con su exesposa Demi Moore y sus hijas mayores, Rumer, Scout Larue y Tallulah. Sin embargo, en las últimas semanas, su estado se agravó y la familia optó por un entorno más seguro y adaptado a sus necesidades.
La residencia elegida, cuya ubicación exacta se mantiene en reserva por privacidad, está situada en California, cerca de la casa familiar. Esto permite que sus hijas puedan visitarlo con frecuencia y mantener una rutina afectiva estable. El lugar cuenta con atención médica las 24 horas, cuidadores especializados en demencia y espacios diseñados para minimizar la confusión y el estrés.

Estos centros están pensados para atender los síntomas propios de la demencia frontotemporal, que incluyen cambios en el comportamiento, pérdida del lenguaje, dificultades motoras y alteraciones en la personalidad. Los profesionales que trabajan allí están capacitados para interpretar gestos, miradas y respuestas sutiles, ya que muchos pacientes pierden la capacidad de comunicarse verbalmente.
Emma Heming describió el lugar como “una segunda casa”, con ambientes cálidos, rutinas estructuradas y actividades que estimulan la conexión emocional, como música, arte y terapias sensoriales. Aunque Bruce ya no puede hablar con fluidez, conserva gestos que permiten mantener el vínculo afectivo. “Las respuestas de Bruce son ahora más sutiles: una mirada, una sonrisa, un gesto”, explicó en una entrevista reciente.

La familia organiza visitas semanales, comidas compartidas y momentos de calidad que ayudan a sostener el lazo emocional. Emma también reveló que, aunque Bruce ya no vive con ella, desayunan y almuerzan juntos con frecuencia. “Bruce habría querido que sus hijas vivieran en un entorno que satisficiera sus necesidades, no las suyas”, dijo.
La residencia representa un cambio profundo en la vida del actor, pero también una oportunidad para que reciba los cuidados que necesita en esta etapa. Su familia, unida y presente, continúa acompañándolo con amor y respeto, mientras Bruce transita una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo.