SAENZ PEÑA (AGENCIA) En un contexto global en el que la guerra siembra incertidumbres, la ingeniera Marianela De Emilio, analista del sector, ofrece una perspectiva detallada sobre cómo la coyuntura internacional está afectando al campo argentino. Propone recalcular la campaña en términos geopolíticos, poniendo la mirada en insumos y granos.
Los fertilizantes, el primer impacto
Marianela De Emilio señaló que el impacto del conflicto en Medio Oriente fue casi inmediato en el mercado de insumos. «Se hizo ver rápidamente, esto arrancó un día sábado y ya entre lunes y martes vimos retirarse de las pizarras los precios de los fertilizantes como primera medida», afirmó en declaraciones al programa Agroperfiles Radio.
A pesar de este rápido golpe, nuestro país no sintió tan fuerte el impacto porque se encuentra en temporada de cosecha y no de compra de insumos. Igualmente esta situación generó una preocupación instantánea, llevando a los productores a recalcular sus estrategias.
La especialista explica que los fertilizantes nitrogenados, en particular, experimentaron un rápido aumento de precios. Los fosfatados, aunque no subieron tanto, ya se encontraban en niveles altos desde la guerra entre Rusia y Ucrania, manteniéndose por encima de los 900 dólares.
Los granos y su demanda sostenida
A diferencia de los insumos, los granos no han respondido al conflicto con una escalada de precios. Sobre este particular, la ingeniera sostiene que «lo que estamos viendo es un trigo tranquilo, que recordemos en 2022, cuando pasó lo de Rusia y Ucrania se fue a números tremendamente altos. Sin embargo, en este momento no está escalando de esa manera». También comentó que la soja, que ya venía escalando por otros motivos, sostiene buenos precios, al igual que el maíz, aunque sin crecimientos desmedidos. De Emilio enfatiza que «el mercado internacional está latente de materias primas, no está escalando como sí escalan los insumos».
Un punto crucial resaltado por la analista es la diferencia entre la existencia de mercadería y su disponibilidad. «El problema con estas guerras no es la existencia de mercadería, sino la disponibilidad», sentenció. Las guerras no necesariamente implican una falta de productos, sino una dificultad para disponer de ellos. Como ejemplo, mencionó que Brasil, que recibe fertilizantes de Medio Oriente, Rusia y China, está viendo cómo estos países cesan sus ventas para evaluar la situación. Las consecuencias del conflicto bélico producen un impacto de doble vía: complica la llegada de insumos esenciales (como energéticos o fertilizantes) y también el envío de exportaciones.
Argentina en el contexto mundial
A pesar de los problemas internos, Argentina sigue produciendo y se perfila hacia lo que se espera una cosecha récord. Así lo analiza Marianela De Emilio: «Argentina es un país estratégico para abastecerse de insumos cuando otras partes del mundo están en conflicto». En este senido, se espera que nuestro país rompa récords en la cosecha de maíz, superando los 60 millones de toneladas. Sin embargo, esta buena producción, si el conflicto bélico se soluciona pronto, podría generar una presión a la baja en los precios.
Ante la incertidumbre, De Emilio subraya la necesidad de que los productores miren de cerca los precios de los costos y de los granos, y calculen la famosa relación insumo-producto, que sentencia es «más importante que nunca».



