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Cómo Lovecraft escribió para Houdini uno de los relatos más enigmáticos del siglo XX

Imaginen el inicio del siglo XX y a dos de sus figuras de la cultura pop buscándose a través de cartas, ediciones y algún que otro encuentro eventual. Un escritor y un escapista. Ambos, creadores trascendentes de su oficio artístico. Este es el caso de H.P. Lovecraft y Harry Houdini. Un crossover inimaginado. Pero lo curioso, y trascendental, es todo el registro y las pistas que había atrás de este encuentro que se dio a través de la revista Weird Tales. La editorial Walden vio luz y entró. Hay hasta una denuncia de extravío del manuscrito hecha por Lovecraft. Hay un cuento escrito por esas manos inspirado en otra gran historia de Houdini. Y por supuesto hay un monstruo de cinco cabezas y la fascinación psicodélica de dos mentes brillantes.

Harry Houdini y H.P. Lovecraft. Archivo Clarín.

A comienzos de los años veinte, la revista Weird Tales se encontraba en dificultades financieras. En un intento de impulsar las ventas, su editor, J. C. Henneberger, convenció a Harry Houdini de que colaborara en la revista, primero con una columna de “Preguntas a Houdini” y luego con la publicación de dos cuentos.

Hay que tener en cuenta aquel contexto, imaginarse al igual que la existencia de Lovecraft por las mismas calles que Houdini, las tiradas estratosféricas que tenían en aquel momento las revistas. Algunas superaban el millón de ejemplares vendidos. Casi únicos dispositivos de cultura alternativa. Las redes sociales del pasado con peso en la reflexión y la imaginación.

En ese marco, la edición de Walden explica que el tercer relato firmado por el escapista apareció en el número de mayo-junio-julio de 1924 con el siguiente nombre: “Encerrado con los faraones”. Se trataba de una narración en primera persona de una aventura que había tenido lugar en Egipto. Su verdadero autor, sin embargo, era H. P. Lovecraft, y el título original del cuento era “Bajo las pirámides”.

En el prólogo de esta edición, con mucho instinto de investigación académica, se desenmaraña la razón del cambio del título. Una aventura urbana adentro de las varias aventuras místicas que existieron en el proceso de edición de este cuento largo en forma de relato.

Algo de realismo

Lo asombroso necesitaba algo de realismo. Por eso el especialista en Lovecraft, Juan “Elvis” Pereyra, llevó al hueso su análisis para esta edición hecha libro del cuento con la historia de Egipto de Houdini. En su prólogo, relata el momento en el que se encontraba Lovecraft, sobre todo, en términos laborales y también existenciales.

H.P. Lovecraft. Archivo Clarín.

De hecho, relata el traslado a Nueva York del escritor. Se mudaba de ciudad para casarse y de paso para entregar el primer manuscrito del cuento. También analiza el momento de las publicaciones de corte Pulp y la cantidad de información que existe para poder chequear datos como esta obra concebida por varias manos. Datos, en este caso, que revalorizan un hecho artístico casi perdido en el tiempo.

“Era muy importante contextualizar el origen del cuento y porqué lo estábamos arrancando de antologías y publicándolo de manera más autónoma. Encontrar a “Elvis” Pereyra fue clave para entender mejor todo este suceso literario. Lo conocí porque lo entrevisté para una nota sobre juegos de rol”, cuenta Ariel Pukacz, editor de Walden. Después de algunas charlas, Pukacz supo que era el indicado para explicar un poco más el “universo Lovecraft”.

Respecto a armar una edición con solo un cuento, desde Walden explicaron que les interesó publicarlo porque les gustaba esa idea de obra colaborativa y porque el autor había quedado en un segundo plano total. No hay muchas colaboraciones entre un escritor y un escapista, o personas de dos mundos que parecieran ser tan distantes.

“Eso me atrajo mucho del relato. Lovecraft marcó el rumbo del terror, un género que ahora se está retomando tanto desde la literatura pero también desde el cine y los videos juegos”, dice Pukacz.

NOVEDAD
Preventa de Bajo las pirámides, relato que H.P. Lovecraft escribió como ghost writer para el escapista Harry Houdini.
Publicado en la revista Weird Tales en 1924.https://t.co/GiHNi8LwQB pic.twitter.com/BwHOVLoGAZ

— Walden Editora (@waldeneditora) September 15, 2025

Para la gente en las profundidades de la necrópolis de Guiza, Houdini era alguien más. Alguien que debía fundamentar su corona entre las sombras gigantescas de los faraones. El escapismo, así como el terror, podría volver a este siglo XXI pero en forma poética, en forma de respuesta a un mundo que, parece, no tiene salida.

“Que un descenso a través de la escarpada roca sólida pudiera ser tan vasto sin llegar al centro mismo del planeta, o que una cuerda hecha por el hombre pudiera ser tan larga como para sostenerme en estas funestas y aparentemente insondables profundidades del interior de la tierra, eran creencias tan grotescas que me resultaba más fácil dudar de mis sentidos perturbados que aceptarlas”.

Esta cita permitida del relato da cuenta de dos de sus características: el vuelo narrativo y perturbador que logró darle el escritor y la indefinición atrapante entre lo onírico y la experiencia real que pudo transferirle el escapista más letal del siglo XX.

Una garra grande y horrible

En un momento del relato, la voz narradora de Houdini dice: “Soñé que me atrapaba una garra grande y horrible; una garra amarilla, peluda, de cinco dedos, que había brotado de la tierra para aplastarme y asfixiarme”.

Harry Houdini. Archivo Clarín.

Y la tapa de esta edición tiene, en efecto, una garra gigante esperando a un Houdini amarrado por los escépticos del cuento. Pero en este caso, la garra es roja porque juega con los tonos de la psicodelia de los demás colores que Carla “La vieja” Flores eligió para la ilustración.

Autora de varias tapas de discos de música argentina, se pueden chequear las de Marbo y Mambo o la de Los Espíritus para hermanar esta psicodelia oscura, pero además para ver la construcción de su tacto para la imagen.

Como decía el editor de Walden, Lovecraft marcó el rumbo del terror pero su apellido es casi una traducción de “artesano del amor”. Esa distancia que, pegando la vuelta, podría estar en la frontera de las ideas, fue también la distancia amistosa que, finalmente, tuvieron el escritor y el escapista. Algo que se materializó bajo las pirámides y que, pese a los monstruos de cinco cabezas y los faraones sacados, la solución llegó a través de la tranquilidad y la reflexión desprejuiciada.

Bajo las pirámides, H.P. Lovecraft y Harry Houdini (Walden).

Redacción

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