La antigua mina Marmora, en el este de la provincia de Ontario (Canadá), fue explotada durante décadas por su rico depósito de magnetita, un mineral de hierro muy valorado.
Al cerrar el emprendimiento minero, en 1978, la cava comenzó a llenarse de agua. El resultado es un lago de casi 220 metros de profundidad y aguas turquesas, que podría convertirse en un proyecto energético a gran escala.
El enorme lago Marmora es ahora un símbolo del debate entre quienes lo ven como un destino turístico espectacular, aunque peligroso por su profundidad y terrenos inestables, y quienes impulsan su reutilización con fines energéticos, según destaca el sitio Ecoticias.
La gigantesca cavidad que dejó la minería de hierro a las afueras de la pequeña localidad de Marmora es una imagen tan llamativa, por el color turquesa de sus aguas, como incómoda, porque el entorno de paredes rocosas, terrenos inestables y una profundidad poco habitual para un lago artificial aparece como riesgoso para los visitantes.
Energía renovable
El sitio Ecoticias (especializado en España por sus investigaciones de medio ambiente, sostenibilidad y energías renovables de todo el planeta), agrega que “el lago en el centro de una propuesta energética de gran escala. Y señala que Northland Power y Ontario Power Generation promueven el Marmora Clean Energy Hub Project, un complejo para convertir la antigua mina en el embalse de una instalación hidroeléctrica de 400 megavatios (MW), complementada por una planta solar terrestre de 30 MW”.

Este sistema funcionaría como una gigantesca “batería” natural: durante los momentos de menor demanda eléctrica, el exceso de energía renovable (por ejemplo, de la red solar) sería utilizado para bombear agua desde el lago hacia un embalse superior construido en los montones de desechos rocosos cercanos. Luego, cuando la demanda aumenta, el agua volvería a descender a través de turbinas, generando electricidad de forma limpia, explica el sitio Ecoticias.
Según el diario La República, “el plan no solo representa una innovación en términos de gestión energética, sino que también brinda una alternativa creativa para reutilizar terrenos mineros abandonados, transformando un pasivo ambiental en un recurso útil para la transición energética”.
Debate por la seguridad
A pesar del indudable atractivo del lago Marmora, el acceso directo al agua está restringido por motivos de seguridad. Las paredes son muy abruptas, el terreno es irregular y la profundidad extrema implica riesgos considerables para nadadores o visitantes, dice el sitio Click Petroleo e Gas.

La República añade que “este contraste ha generado un debate local intenso: algunos grupos ven en el lago un potencial punto turístico natural que podría ser explotado con inversiones en infraestructura segura, mientras que otros apoyan el proyecto energético, que promete beneficios económicos y medioambientales a largo plazo”.
El lago Marmora es un ejemplo de cómo infraestructuras industriales abandonadas pueden encontrar una segunda vida en el contexto de la transición energética. Más allá de su belleza visual, iniciativas como el Marmora Clean Energy Hub Project muestran cómo la innovación puede transformar pasivos ambientales en oportunidades de desarrollo sostenible
El proyecto apunta a que, si todo sale según lo planeado, la instalación podría entrar en funcionamiento hacia 2029, en un contexto en el que Canadá busca integrar cada vez más energías renovables en su matriz eléctrica y garantizar flexibilidad frente a la demanda creciente.

