Barcelona
Una estafa cometida por internet desde Perú a víctimas que residían en España se ha saldado con una pena de seis años de cárcel. La Audiencia de Barcelona ha condenado a Selic David Quispe por un delito continuado de estafa y otro de extorsión al considerar que este ciudadano peruano fue el responsable de extorsionar a seis hombres a los que contactó en webs de citas haciéndose pasar por una mujer y apropiándose de más de 26.000 euros. “Tras ganarse la confianza de los interlocutores, el acusado les contactaba a través de WhatsApp y, con ánimo de obtener un ilícito beneficio patrimonial, hacía que los perjudicados llamasen a número de tarificación especial que el acusado previamente había contratado”, sostiene la sentencia dictada por la sección tercera.
El procesado sedujo a seis hombres simulando ser una mujer en webs de citas y luego los extorsionaba
El caso de Selic David Quispe sería una estafa más si no fuera porque la presión a la que sometió a una de sus víctimas acabó en tragedia. El 29 de octubre del 2021, el joven A. R., de 29 años, fruto de la insistencia del acusado, acabó arrojándose a las vías del tren a 200 metros de la estación de Sant Feliu de Llobregat, municipio en el que trabajaba. La sentencia da por probado que la actuación del acusado fue el desencadenante del triste desenlace. “La sala llega a la convicción por la prueba practicada que la intimidación como un mal inmediato infligida por el acusado que llegó a padecer A.R. resultó ser tan obsesiva y repetitiva que no encontró otra salida que en primer lugar entregar grandes cantidades de dinero, y en segundo lugar, quitarse la vida para dejar de padecer la amenaza de dicho mal”.
Un hombre de 29 años se arrojó a las vías en Sant Feliu por la presión infligida por el acusado
El tribunal toma en consideración, además, que el acusado siguió mandando mensajes intimidatorios a la víctima a pesar de que este ya le había anunciado su intención de quitarse la vida. “Pese a tener conciencia el acusado del temor que sentía la víctima, no dejó de persistir en su comportamiento”. El acusado deberá indemnizar a la madre del fallecido, representada por el abogado Eloi Castellarnau, con la cantidad de 20.000 euros.
Lee también
Los Mossos abrieron una investigación después del suicidio de A.R que condujo hasta el domicilio del acusado, en Lima. La familia del fallecido alertó que este nunca había tenido comportamientos autolesivos y sospechaban que podía haber sido víctima de una extorsión. En los últimos meses había extraído la totalidad de su nómina y estaba muy angustiado. Tirando del hilo, los investigadores descubrieron la estafa y encontraron a cinco víctimas más: todos hombres que habían sido engañados por una presunta mujer llamada Daniela, Josselin o Brenda a la que habían conocido en una web como Tinder, Badoo o Meet Me. La mujer, encarnada virtualmente por el acusado, les prometía una futura cita íntima y les pedía el número de móvil para seguir hablando por WhatsApp.
La investigación descubrió que las conexiones a internet estaban en Perú y las cuentas bancarias a nombre del acusado
Antes del encuentro sexual, les informaba de que estaba siendo explotada por una red de proxenetas, pero que con una sola llamada a un número 803 quedaría liberada. Todos los hombres sucumbieron y realizaron llamadas a los números de tarificación a pesar de que nunca hablaron con nadie y la supuesta mujer se limitaba a decirles por WhatsApp de que ya faltaba poco para poder ser libre y poder estar juntos. Después, otros personajes, creados por el acusado, se hacían pasar por miembros de la compañía telefónica que alertaban de que la llamada tenía un coste muy elevado y que para absorberlo debía llamar a otros números y realizar varios ingresos a través de la plataforma MoneyGram. La amenaza de futuros costes era constante y se prolongaba durante varios días.
El acusado logró de la primera víctima casi 4.000 euros. El segundo hombre estafado realizó 23 llamadas al número de tarificación especial por valor de 1.004 euros. El tercero, “ante el temor de las consecuencias”, realizó varias transferencias por un importe total de 15.134 euros. El cuarto pagó 2.600 euros; el quinto, 467 euros, y A.R, 2.416 euros. El tribunal considera que las pruebas contra el acusado son múltiples. Las líneas de tarificación especial habían sido contratadas por el acusado, el WhatsApp se había conectado desde Perú y las cuentas bancarias a las que iba a parar el dinero estaban a su nombre.



