Facundo Ángel Plos, de 26 años y condenado a seis años de prisión por abuso sexual con acceso carnal, protagonizó una fuga insólita este jueves durante una audiencia judicial virtual desde su domicilio en Villa Regina, Río Negro, donde cumplía arresto domiciliario. En ese momento, los jueces acababan de ordenar su prisión preventiva, cuando Plos aprovechó la desconexión para quitarse la tobillera electrónica y escapar.
La fiscal Vanesa Cascallares había advertido el riesgo latente de fuga debido a su juventud, su situación económica y la falta de cargas familiares, además de señalar reiterados incumplimientos de las medidas cautelares —como salirse del perímetro permitido o no presentarse ante la Justicia— y afirmó que “la tobillera no asegura el control que se requiere para esta instancia del proceso”.
Al concretarse la fuga, las autoridades desplegaron un amplio operativo de búsqueda: intervinieron la Comisaría Quinta, brigadas de investigaciones, brigadas motorizadas y unidades caninas. Además, el Ministerio Público Fiscal emitió una orden de captura y rebeldía para su detención inmediata y traslado a una unidad penal.
El episodio ocurrió justo al finalizar la audiencia —en la que Plos participaba por videoconferencia—, cuando se le confirmó la prisión preventiva. Al finalizar, apagó abruptamente su cámara y se desconectó sin dejar señales de su paradero, mientras que desde el sistema de monitoreo electrónico se alertó de la desconexión del dispositivo.
Este caso refleja la vulnerabilidad de las medidas cautelares tecnológicas en procesos de alta complejidad penal. El prófugo, además de la condena por abuso sexual, carga con otra previa por homicidio culposo —lo que aumenta la preocupación por su fuga y posee una elevada sensibilidad social.