Un turista francés de 35 años falleció en Tunuyán, Mendoza, mientras hacía una excursión en una zona de alta montaña. La alerta a emergencias llegó el lunes por medio de un llamado. Tras un operativo de urgencia, los médicos confirmaron la muerte del excursionista.
El hombre fue identificado como Joel Oliver, quien se encontraba acompañado por otra persona al momento de su descompensación. Presentaba dificultades para respirar y habría sufrido un edema pulmonar. Todavía se aguardan los resultados de las pericias para determinar la causa de su muerte.
Escalar no es para cualquiera y diferentes expertos aseguran que se necesita cierto profesionalismo para hacerlo. La excursión se estaba llevando a cabo en el Cajón de Arenales, más allá del Refugio Portinari. Se trata de un valle de difícil acceso en la precordillera andina para el que hay que estar preparado.

Los síntomas de la víctima fueron compatibles con los de un edema pulmonar, producto de la altura y las dificultades de la zona. Al lugar arribaron efectivos de Gendarmería Nacional, personal policial, guardaparques, bomberos y la Unidad Patrulla de Rescate y Auxilio de Montaña de Mendoza.
La tragedia generó conmoción y volvió a poner en el foco las condiciones de seguridad. A pesar de las exigencias del terreno, la actividad no está restringida y se permite a cualquiera: entre ellos, a gente sin la preparación física necesaria.
La Oficina Fiscal de Tunuyán estuvo a cargo de las actuaciones judiciales correspondientes. El cuerpo fue levantado y trasladado para realizarle las pericias correspondientes al turista francés. Se aguardan actualizaciones.
Las autoridades informaron que la investigación preliminar apunta a una causa natural vinculada al esfuerzo físico y las condiciones de altura, aunque se aguardan los resultados de las pericias para determinar el cuadro exacto que provocó la muerte de Joel Oliver.
La zona en la que se produjo el hecho es frecuentada por turistas nacionales e internacionales que llegan hasta Tunuyán en busca de la aventura. El Cajón de Arenales se caracteriza por su atractivo natural, pero también por su geografía exigente y un clima con cambios abruptos.
Una tragedia que se repite
Podría haberse evitado, pero son varios los casos de «andinistas» no experimentados que se animan a realizar excursiones en alta montaña sin tener los conocimientos suficientes ni la preparación física que requiere el terreno.
Días atrás falleció otro turista durante una expedición en el Aconcagua. Se trataba de un hombre ruso, de 55 años, que perdió la vida mientras intentaba llegar a la cima. Su muerte se produjo a 6800 metros sobre el nivel del mar, a tan solo 150 metros de la cúspide del cerro.
Al igual que en Mendoza, en este caso el hombre ruso se desvaneció de forma repentina. En 2025, más de 55.000 personas visitaron este cerro; entre éstas, murieron dos personas y hubo más de 190 rescates.
En enero de este año, fue un turista italiano de 69 años el que falleció en la provincia de Santa Cruz, mientras caminaba por la Laguna de los Tres. Según trascendió, el hombre falleció producto de un paro cardíaco en las cercanías del río Blanco, una zona que también requiere estar preparado.

