Desde el espacio, la provincia del Chaco se presenta como un mosaico de bosques, cultivos, pastizales, ríos y áreas urbanas. Determinar con precisión qué ocupa cada sector del territorio y cómo fue transformándose en las últimas décadas es el desafío que asumió Eliana González, estudiante de la Licenciatura en Geografía de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE).
La joven desarrolla el proyecto «Identificación y validación de coberturas de la tierra en la Provincia de Chaco por medio de imágenes Sentinel-2 en la plataforma Google Earth Engine», con el respaldo de una Beca de Estímulo a las Vocaciones Científicas (EVC-UNNE). La investigación es dirigida por el doctor Osvaldo Daniel Cardozo, docente del Departamento de Geografía de la Facultad de Humanidades e investigador del Conicet.
El concepto de «cobertura de la tierra» refiere a aquello que cubre físicamente el suelo: árboles, agua, construcciones, tierra desnuda o cultivos. Contar con esta información resulta clave para el ordenamiento territorial, la protección ambiental y la planificación de infraestructura y servicios.
En el nordeste argentino, sin embargo, la información disponible es limitada y muchas veces fue producida con criterios diferentes, lo que dificulta comparar datos entre distintos períodos. El objetivo del trabajo es precisamente generar y validar un registro uniforme y confiable para la provincia.
Imágenes satelitales y tecnología digital
El proyecto tomó como punto de partida imágenes del satélite Landsat para reconstruir el estado del territorio chaqueño en dos momentos: 1990 y 2020. Esos datos fueron procesados mediante Google Earth Engine, una plataforma que permite analizar grandes volúmenes de información satelital desde cualquier computadora con conexión a internet.
Para clasificar las coberturas, González utiliza un sistema de categorías desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), adaptable a distintos ambientes del mundo. Esto posibilita que los resultados obtenidos en el Chaco puedan compararse con registros de otras regiones.
Verificación en gabinete y en territorio
Una vez realizada la clasificación automática, el paso siguiente es comprobar su exactitud. Para ello, la estudiante emplea imágenes del satélite Sentinel-2, que ofrecen mayor resolución que las de Landsat. Con ese material genera puntos de control distribuidos de manera aleatoria, pero representativa, para verificar que lo identificado por el algoritmo —por ejemplo, como bosque o cultivo— coincida con la realidad.
Parte de esos puntos también se corroboran en terreno mediante equipos de geolocalización, lo que permite contrastar la información satelital con la observación directa.
Mapas para decidir mejor
Los resultados del estudio se traducen en mapas, gráficos y tablas que muestran cómo estaba cubierto el suelo chaqueño en 1990 y cómo se encontraba en 2020. Esa comparación permitirá dimensionar, por ejemplo, la pérdida de superficie boscosa, la expansión agrícola o el crecimiento de áreas urbanas en tres décadas.
Si bien el objetivo final no es únicamente elaborar un mapa, sí lo es garantizar que ese mapa sea confiable. El aporte del trabajo podrá incidir en decisiones vinculadas al uso del suelo y sus impactos sobre los ecosistemas, las comunidades y la economía regional.
Con datos verificados y criterios uniformes, la provincia contará con una base sólida para planificar su desarrollo territorial con mayor precisión y respaldo científico.




