Menos normas, más personalidad. El traje de oficina de hoy no es un estilo o un vestuario concreto, es un concepto abstracto. La sastrería ha evolucionado estos últimos años hacia un lenguaje más libre, donde la influencia de diseñadores como Jonathan Anderson para Dior y Pharrell Wiliams para Louis Vuitton se traduce en una elegancia menos normativa y mucho más alineada con la vida real.
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