Alex Cooper pasó su infancia en Newtown, Pensilvania, y su etapa universitaria en Boston, donde estudió Cine y Televisión y fue jugadora de fútbol. Pero fue en Nueva York, junto a su compañera de apartamento, Sofia Franklyn, donde comenzó un proyecto que le cambiaría la vida y le haría amasar una fortuna.
En 2018, a solo un año de haberse graduado y sin trabajo, la joven -hoy de 31 años- comenzó a grabar un podcast junto a su amiga, en el que conversaban sobre cómo ser solteras a los veinte. Con un estilo auténtico, sin filtros y cargado de confesiones que se volvieron virales, Call Her Daddy generó rápidamente una fiel comunidad de jóvenes oyentes. Y lo que nació como un espacio de catarsis, pronto se transformó en un show radial digital que atrajo no solo a una audiencia en expansión, sino también a marcas interesadas en patrocinar el ciclo.
Marcas y celebridades
En sus primeros dos meses, el podcast de Cooper y Franklyn registró 2 millones de descargas y, con su creciente popularidad, comenzaron a llegar las inversiones. David Portnoy, fundador de Barstool Sports -un medio digital especializado en deportes-, se interesó en el programa y decidió invertir US$ 70.000 para financiarlo. La cifra palidecería poco tiempo después, cuando el gigante del streaming, Spotify, puso al proyecto en la mira.
En 2021, las podcasters firmaron un contrato de exclusividad con Spotify para trabajar durante tres años en la plataforma, a cambio de US$ 60 millones. El acuerdo marcó una nueva etapa en el programa: además de relaciones, sexualidad y emociones, el ciclo pasó también a incluir en sus episodios temas sociales, comedia, consejos, empoderamiento femenino y entrevistas.
Para entonces, Call Her Daddy ya superaba los 5 millones de oyentes por capítulo y se había convertido en el segundo podcast más escuchado del mundo.
Esa fama atrajo a célebres figuras, que pasaron por el ciclo como invitadas, entre ellas la exvicepresidenta de EE.UU., Kamala Harris; la actriz Jane Fonda; la cantante Miley Cyrus y la gimnasta olímpica, Simone Biles.
Además, el programa se convirtió en una plataforma ideal para que distintas marcas buscaran conectar con los consumidores jóvenes. Tinder, Airbnb y Sephora encontraron allí una vidriera perfecta.
El podcast -que hoy Cooper conduce en solitario- produce contenido dirigido a la generación Z y los millennials: el 70% de la audiencia de Call Her Daddy son mujeres y el 76 % son menores de 35 años.
Onda expansiva
Cooper llevó el éxito de su programa más allá. En 2023, junto a su esposo, el productor de cine Matt Kaplan, la podcaster cofundó Trending Productions, una red de medios especializada en la generación Z. Una de sus principales unidades de negocio es Unwell Network, que incluye la supervisión de varios podcasts dirigidos por influencers, como Hot Mess con Alix Earle (con un millón de oyentes mensuales) o Pretty Lonesome con Madeline Argy (330.000 escuchas al mes).
En paralelo, la empresa se diversificó a otras áreas con el lanzamiento de Unwell Audio, Unwell Creative Agency y Unwell Drinks, su propia línea de bebidas sin alcohol.
Estos proyectos le reportan a la joven empresaria ingresos anuales cercanos a US$ 32 millones, mientras que su fortuna asciende a US$ 60 millones, según estiman medios internacionales. Ese patrimonio dio un salto en 2024, cuando firmó un contrato de tres años con el gigante de la radio, SiriusXM -que tiene 34 millones de suscriptores- para llevar cinco podcasts desarrollados bajo el paraguas de Unwell Network.
El acuerdo entre Cooper y SiriusXM, firmado en agosto y valorado en US$ 125 millones, coloca a la creadora de contenido como una de las empresarias mejor pagadas de la industria.
Cooper comenzó su carrera en los medios contando su historia, y uno de sus últimos proyectos también tiene que ver con ella. En 2024, la estadounidense estrenó su propia docuserie en Disney+ y Hulu, llamada Call Her Alex, en la que narra su infancia, cómo jugar al fútbol «moldeó su voz», su ascenso en el mundo de los negocios y las experiencias que la llevaron a ser una empresaria y podcaster exitosa.
De empezar grabando un programa en su dormitorio a construir un imperio valorado en cientos de millones de dólares, Cooper se ha convertido en una de las voces más influyentes de la generación Z y en un ejemplo de cómo la autenticidad puede convertirse en negocio.



