El Ayuntamiento de Barcelona ha lanzado este fin de semana una nueva campaña de comunicación, bajo el nombre de Poca Vergonya, centrada en la modificación de la ordenanza de civismo. Por el momento, ha instalado unas lonas gigantes en Ciutat Vella en las que se recuerdan algunos de los puntos de la normativa, como no orinar en la calle o no escuchar música alta y hacer botellón en la vía pública, dos de las malas actitudes que más ha perseguido la norma desde que entró en vigor, en enero del 2006. También habrá también siete anuncios de 10 segundos en medios de comunicación y en redes sociales, además de mensajes en opis callejeros y en estaciones de metro.
Los mensajes, en inglés y en catalán, apelan directamente a la “poca vergüenza” del ciudadano y el turista. También se centrará en los papeles y cigarros lanzados al suelo, el incivismo vinculado a los animales de compañía, los muebles y trastos viejos sacados a la calle cuando no toca o las bolsas de basura depositados de manera no adecuada.
La modificación de la ordenanza de civismo, que entró en vigor el 15 de febrero, incorpora nuevas infracciones, como la prohibición de blandir penes en la calle, típico de las despedidas del soltero; organizar rutas etílicas, o alentar a que se hagan graffitis en la vía pública. También se endurecen algunas multas, como la de orinar en la calle.



