La situación del espejo de agua de la Laguna de Bragado ha alcanzado un punto crítico, generando un estado de alerta entre vecinos, pescadores y autoridades locales. En las últimas horas, la preocupación se ha intensificado debido a la visible disminución del caudal, un fenómeno que amenaza no solo el paisaje emblemático de la ciudad, sino también la biodiversidad del sector.
A pesar de que se han registrado algunas precipitaciones en la región, el nivel del agua continúa en descenso. Según trascendió, el impacto de la sequía acumulada y la gestión de las cuencas hídricas han dejado a la laguna en una posición vulnerable. Instituciones como el Club San Ramón y diversos grupos de pescadores han sido los primeros en alzar la voz, señalando que la falta de agua afecta directamente la actividad recreativa y pone en serio peligro a los peces.

Desde el ámbito político, el bloque de la UCR ha presentado un proyecto para que el Departamento Ejecutivo interceda ante la Dirección de Recursos Hídricos de la Provincia de Buenos Aires. El objetivo es obtener una respuesta técnica y soluciones inmediatas que permitan regular la salida de agua y preservar lo que queda del espejo.
El concejal Jorge Castillo manifestó recientemente que la laguna es «uno de los espacios más queridos por los bragadenses» y que su cuidado requiere «previsión, coordinación y responsabilidad», enfatizando que no se trata de un simple trámite administrativo, sino de una emergencia ambiental.
En enero pasado, el municipio ya había procedido al bloqueo de un bypass en un intento por retener el agua, una obra que originalmente se construyó para evitar inundaciones pero que, ante la escasez actual, resultaba contraproducente. Sin embargo, estas medidas locales parecen no ser suficientes frente a la magnitud de la bajante actual.




