La autopsia de Julio César Reyes, el policía de la Federal retirado que fue asesinado en la puerta de su casa en el partido de Merlo reveló datos claves en la causa. Si bien en un primer momento todo apuntaba a un homicidio con arma de fuego en ocasión de robo, el análisis forense determinó que la víctima no falleció por un disparo, sino por golpes durante el ataque.
Según informaron fuentes policiales, una de las principales hipótesis es que los traumatismos fueron producto de una embestida de los delincuentes con el auto en el que circulaban, aunque esa posibilidad aún no está certificada ni es conclusiva, sino que solo forma parte de una de las líneas de investigación.
De acuerdo a lo precisado en la causa, el exagente de la Policía Federal Argentina (PFA) murió por “shock hipovolémico producto de los múltiples traumatismos sufridos”. Esta información barrió la hipótesis inicial que surgió sobre la base de la herida sangrante en la cabeza y el relato de la pareja de la víctima, quien había contado que escuchó una detonación.
El hecho
El pasado martes, en horas de la madrugada, Reyes se encontraba compartiendo unos mates con su esposa en el quincho de su casa, en las inmediaciones de la calle Medrano al 300. Al darse cuenta de que no tenía los cigarrillos, salió a buscarlos a su auto estacionado en la vía pública.
La investigación judicial indicó que, al menos, dos delincuentes sorprendieron a la víctima cuando trataba de llegar a su coche. En ese momento, Reyes habría intentado defenderse con su pistola Glock, y el disparo que se escuchó salió de su propia arma.
En el lugar, los investigadores hallaron la vaina servida de una pistola Glock 9 milímetros. Una de las hipótesis es que los ladrones, al no poder concretar el robo por la reacción del ex policía, lo atropellaron con el auto en el que circulaban y escaparon.



