Por: Redacción Vive Caba
El sector vitivinícola argentino atraviesa su peor «resaca» financiera. Tras la caída de la bodega Norton a fines de 2025, ahora es el turno de un emblema nacional: Bodegas Bianchi. La firma, con casi 100 años de historia, reconoció oficialmente que se encuentra en cesación de pagos y ha iniciado una carrera contra reloj para renegociar su deuda.
Según los registros del Banco Central, la compañía acumula una deuda de $1.012 millones en cheques rechazados por falta de fondos. La situación escaló drásticamente en las últimas tres semanas, dejando a proveedores y viñateros en estado de alerta.
Las causas de la «tormenta perfecta»
Desde el corazón de San Rafael, Mendoza, la empresa describe un escenario crítico provocado por tres factores que golpearon al mismo tiempo:
- Derrumbe del consumo: El poder adquisitivo de los argentinos cayó y, con él, la compra de vino en el mercado interno (con bajas de hasta el 17%).
- Costos por las nubes: El precio de la uva y los insumos (vidrio, energía y logística) obligaron a trasladar aumentos que el consumidor ya no puede convalidar.
- Exportaciones frenadas: Un tipo de cambio poco competitivo hizo que los vinos argentinos perdieran terreno frente a los de otros países.
El plan de rescate: «Honrar la historia»
A través de un comunicado, la familia Bianchi buscó llevar calma a sus socios comerciales. Aseguraron que no pararán la producción y que están dialogando con toda la cadena de valor para encauzar los pagos.
«Queremos honrar casi 100 años de excelencia», expresaron, descartando por ahora el cierre de sus plantas. Sin embargo, el Gobierno de Mendoza ya adelantó que, por el momento, no habrá un «salvataje» financiero estatal, dejando la resolución en manos de la negociación privada con los acreedores.
Un cambio de mapa en el sector
Para los expertos, el «Efecto Bianchi» es la confirmación de una crisis sistémica. La industria está sufriendo una transformación dolorosa donde las marcas más tradicionales, que ataron su crecimiento a modelos de financiamiento previos, hoy se ven asfixiadas por las nuevas reglas de juego económicas.

