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Resistencia

Crónica de la «campaña militar» de Montoneros posterior al golpe

Ni con el Estado de sitio y toque de queda ni con la implantación de la pena de muerte ni con la utilización de métodos ilegales como la masacre de Fátima o, en nuestro medio, la masacre de Margarita Belén, los militares que tomaron el poder el 24 de marzo de 1976 pudieron frenar el accionar del terrorismo.

Como si nada, en los siguientes tres años los distintos grupos guerrilleros siguieron haciendo lo suyo, como ya lo hacían durante el derrocado gobierno constitucional. Así, apenas un día después del golpe, el 25 de marzo de 1976, Montoneros asesinó en la provincia de Córdoba a una agente de Policía llamada Inés Pérez.

El 21 de abril de 1976, Montoneros emitió este «Parte de Guerra»: «Contra el Ejército gorila, el Ejército Montonero desarrolla su Tercera Campaña Militar. ¡Perón o Muerte! ¡Viva la Patria!». 

El 29 de abril de 1976, Montoneros secuestró al vicecomoro Roberto Etchegoyen, a quien mataron un día después con un único disparo en la nuca. Dijeron que fue ejecutado mientras dormía en la «cárcel del pueblo» donde lo tenían.

El 30 de mayo de 1976, en Gonnet, Buenos Aires, secuestraron al coronel Juan Pita, lo llevaron a una «cárcel del pueblo», lo «juzgaron», lo condenaron a muerte, y lo sometieron a simulacros de fusilamiento. Logró fugarse tras 192 días de cautiverio.

El 18 de junio de 1976, Montoneros asesinó al jefe de la Policía Federal, Cesáreo Cardozo. La montonera Ana María González, de 18 años, se hizo amiga de su hija, quien la invitó a dormir en su casa. La guerrillera aprovechó para colocar una bomba bajo la cama del jefe policial. 

El 2 de julio de 1976, Montoneros colocó otra bomba en el comedor de la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, hecho que dejó el saldo de 23 policías muertos y 65 heridos, doce de estos mutilados.

El 19 de julio de 1976, en Wilde, Buenos Aires, asesinaron al presidente del Ente Autárquico Mundial 1978, general de brigada (R) Carlos Omar Actis. Interceptaron su auto con una camioneta y lo ametrallaron, aunque Montoneros negó la autoría de éste asesinato.

El 13 de agosto de 1976, en Corrientes, encontraron el cuerpo acribillado a balazos del montonero José Luís Aspiazu (a) «oficial ‘Lito’» ejecutado por sus propios compañeros tras un «juicio» por delación que se le hizo en Resistencia.

El 31 de agosto de 1976, en Gonnet, Buenos Aires, mientras estaba al cuidado de su niñera, un comando montonero secuestró al niño Andrés David Kraiselburd, de un año y medio, hijo del director del diario «El Día» de La Plata. El abuelo del niño, David Krailselburd, también había sido secuestrado y asesinado por Montoneros en 1974.

El 12 de septiembre de 1976, Montoneros hizo estallar un coche bomba al paso de un vehículo con policías que hasta minutos antes habían estado cumpliendo tareas de vigilancia en un partido realizado en una cancha de fútbol de Rosario. El poderoso explosivo, accionado por control remoto y fabricado por la propia organización, dejó once policías muertos y doce heridos.

El 29 de septiembre de 1976, la hija del periodista y escritor Rodolfo Walsh, María Victoria Walsh, de nombre de guerra «Hilda», oficial Segundo de Montoneros, se pegó un tiro en la sien durante un enfrentamiento para no caer en manos del ejército. También murieron los otros cuatro terroristas que estaban en el lugar. Solo se salvó una beba, que era su hija. Montoneros llamó a ese enfrentamiento «Combate del Corro», por el nombre de la calle en que estaba esa casa.

El 16 de octubre de 1976, Montoneros, a través de dos militantes infiltrados en la fuerza, Alfredo Guillermo Martínez y su mujer Diana Beatriz Wlichky logró meter una bomba en el despacho del subjefe de Policía, en La Plata. Varios policías quedaron heridos y uno de ellos, de apellido Trotz perdió un brazo.

Un día después, el 17 de octubre de 1976, en Buenos Aires, Montoneros colocó otra bomba pero esta vez en el microcine del Círculo Militar. Estalló en plena función y dejó cincuenta heridos. Lo llamativo fue que el autor del atentado era el hijo del general (R) Numa Laplane, excomandante en jefe del Ejército.

Asesinatos «menores»

Los guerrilleros también se dedicaron, en ese tiempo posterior al golpe militar de marzo de 1976, a asesinatos «menores».

Entre otros, cayeron bajo sus balas los empresarios Jorge Kenny, Raúl Velazco, Pedro Rotta, Julio A. Onetto, Horacio Serragán, Carlos Werconetti, José Castro Giovanni, Juan G. Litle, Domingo Lozano, Roberto A. Moyano y Carlos A. Souto; la policía Mirta Rosalía Gómez, el comodoro Adolfo Valiz, el coronel del Ejército, Leonardo D’Amico, el funcionario de Entel, Carlos Alberto Farinnatti (a cuya esposa dejaron herida de varios balazos), el ingeniero Pedro Etchevere, del INTA, y el gerente del Banco Nación, Daniel A. Cash.

También asesinaron al jefe de seguridad de la empresa Swift, Miguel Sadicestki; a la activista gremial Florencia Fernández, y al dirigente sindical Ignacio Desosi.

Como había sucedido en el anterior mes de octubre, el 15 de diciembre de 1976, Montoneros produjo otra masacre en otro microcine, de la Subsecretaría de Planeamiento del Ministerio de Defensa. Murieron catorce personas y veinte quedaron heridos. El autor del atentado fue el terrorista infiltrado José Luís de Dios.

El 29 de diciembre de 1976, el ERP se adjudicó el asesinato del coronel Francisco Castellanos, en Vicente López, Buenos Aires.

Ya casi a fin de ese año 1976 se supo que, desde marzo a diciembre, en los montes tucumanos, murieron setenta terroristas y 18 efectivos de las fuerzas armadas, de seguridad y policiales.

El 28 de enero de 1977, Montoneros copó una comisaría en Ciudadela y dejaron tres policías muertos.

El 29 de junio de 1977, Montoneros emitió otro «Parte de Guerra» con esta leyenda: «El Ejército Montonero hostiga. El Ejército Montonero apoya la resistencia popular. Patria o muerte. Venceremos. Ejército Montonero».

Campaña de la Contraofensiva

El 2 de septiembre de 1977, una bomba colocada en una casa por terroristas, mató a una mujer llamada Celia Palacios de Medina y a su hija de 13 años, Gladys Medina.

En junio de 1978, Montoneros decidió lanzar una serie de acciones militares contra objetivos específicos y, a través de sus Tropas Especiales de Agitación (TEA), una campaña propaganda. Aprovechando el Mundial ´78 lanzaron esta expresión de deseos: «Argentina, Campeón; Videla, al paredón».

El 1 de agosto de 1978, Montoneros destruyó con bombas el departamento del almirante Armando Lambruschini y terminó con la vida de su hija, Paula, de 15 años. Murieron, además, un hombre y una mujer que vivían en el departamento contiguo.

El 1 de abril de 1979, desde algún lugar de Madrid, Firmenich lanzó una «Campaña de la Contraofensiva». Lo hizo a través de un audio dirigido a los «militantes populares» que habían reingresado a la Argentina tras un entrenamiento en México y El Líbano. «¡Atención, atención, transmite Radio Liberación, voz del Partido Montonero, anunciando el lanzamiento de la Contraofensiva Popular!», decía el audio, en el fondo del cual se escuchaba a Hugo del Carril cantando «La Marcha Peronista». 

El 12 de noviembre de 1979, en pleno centro de Buenos Aires, el empresario Francisco Soldati y su chofer fueron interceptados por dos camionetas y ametrallados por un comando de ocho terroristas montoneros. Luego, estos destruyeron con granadas el automóvil en que se desplazaban.

Una de esas camionetas estaba llena de explosivos para ser accionados a distancia. El balazo contra dicho rodado efectuado por un policía que pasaba por el lugar hizo explotar la carga, y los tres terroristas que iban en el vehículo, Enrique Horacio Firelli, Remigio Elpidio González y María Salmira Videla murieron.

Lo anterior es lo que yo tengo registrado. Otros seguramente recordarán otros hechos. Perdóneme el lector mi atrevimiento, como diría Borges, de hacerles recordar cosas que parecían olvidadas.

Redacción

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