El viernes pasado se terminaba de tratar la reforma laboral en el senado y no íbamos a quedarnos en nuestras casas. Nos levantamos temprano, cada uno cargó su chaleco de La Posta de Salud y Cuidado y nos encontramos en el obelisco, cortamos la 9 de julio durante casi dos horas, dónde había cientos de carteles que decían “FATE NO SE CIERRA”. Albañiles, meseras y quienes caminaban aplaudían la acción, mientras en los televisores la imágen de la policía yendo de un lado para el otro sin lograr impedir el corte parecía transmitida como si fuese cadena nacional, siendo vista con simpatía por cientos de miles. Un poco de aire fresco ante tanta inacción de las dirigencias sindicales y políticas tradicionales.
Después de lograr el corte, caminamos por Av. de Mayo hasta el congreso donde horas después sería la concentración donde la CGT directamente estaría ausente, y el FRESU, con las CTA llamando a movilizar pero ni siquiera convocando a paro para que la base de los gremios pueda asistir. El corte temprano buscaba dar cuenta que hay quienes queremos enfrentar en serio el plan de Milei, cuestión que la burocracia sindical no pretende hacer ni por asomo.
Entre una cosa y la otra, estuvo el merecido descanso entre rondas de galletitas y mates. Fue ahí, que entre trabajadores y estudiantes de la salud de Zona Sur, Norte y CABA, empezamos a cranear lo que seguía. La ley la iban a aprobar, lo sabíamos, pero también teníamos claro que aplicarla es otro cantar. Hoy Fate con sus obreros permaneciendo dentro de la fábrica, y muchos de ellos en el techo, como muestra clara y contundente que no están dispuestos a entregar de brazos cruzados sus puestos de trabajo, se convierte en un símbolo de la resistencia. “Y si vamos todos a Fate?” y se cruzan el mate y las miradas, “podemos hacer controles de salud, tomar la presión, dar atención, y generar lazos con los vecinos, contándoles de la lucha y que ahí tenemos que estar si intentan desalojar”, las ideas se sumaban, y las cabezas asentían. Celu en mano, se armó el flyer, y a militarla se dijo.
El domingo temprano ya nos fuimos mensajeando, quién llevaba el tensiómetro, quién imprimía más volantes porque el día anterior recorriendo el barrio se habían acabado. La primera foto que llegó al grupo de whatsapp fue la de los platenses: dos horas antes de la convocatoria salía un micro lleno de trabajadores de los hospitales de la zona, y estudiantes de la facultad de psicología, medicina y trabajo social. De a poco fuimos llegando todos al corazón de la zona norte.
Alrededor de las 15.30h de la tarde del domingo, abajo de una sombrita en la puerta de la fábrica, hicimos una ronda para organizar la actividad. Éramos muchos los chalecos verdes, ya nos conocemos de las movilizaciones y de las peleas en los lugares de trabajo y estudiopero también había caras que no conocíamos, trabajadores de distintos hospitales y estudiantes de la salud se acercaron para sumarse a la posta. Un formulario había recorrido los grupos de Whastapp de las facultades de la zona norte donde se habían anotado varios estudiantes. Las sonrisas de “los viejos” cuando se suman compañeros trasluce en los rostros que vamos por buen camino, porque ser más es siempre un objetivo. No se trata de brindar atención o dar una mano solamente, triunfar es el objetivo, y para eso necesitamos ser muchos organizados.
Tras dividir la disposición de las cuadrillas para adentrarnos en el barrio, Charly que se acababa de bajar del techo, dónde acampan y resisten los laburantes, con su mameluco azul y visera bordo nos dio con agradecimiento la bienvenida. mostró como todos los que estábamos ahí éramos parte de una misma clase, como a todos nos afecta la reforma y por qué es tan importante defender FATE, que es por ellos pero también y sobre todo, por ser una lucha testigo contra los ataques del gobierno de Milei y también de los empresarios, que tan bien les viene la reforma laboral. El dueño de FATE es Madanes Quintanilla, está entre los diez hombres más ricos del país. Rico y miserable. Después tomó la palabra Viole, estudiante de medicina de la UNPAZ, fue corta pero nos emocionó a todos. Contó lo que Charly no dijo, que uno de los primeros trabajadores que había conocido cuando comenzó a acercarse a la juventud del PTS durante su secundario había sido él, en esos tiempos ya le había volado la cabeza, Charly es hijo de desaparecidos que se organiza en su fábrica para pelear por sus derechos ¿Cómo no iba a estar ahí bancando a los laburantes? Ahí están las luchas que se cruzan.
Era hora de arrancar. Un grupo se quedó en la carpa donde ya se acercaban trabajadores y familiares. Primero a agradecernos, ofrecernos para tomar y abrirnos las puertas del sindicato, después sí iniciaba la consulta. Las primeras fueron una madre y una hija, “mi compañero está arriba (en el techo) peleando por su puesto de trabajo”. Al toque fueron llegando más mujeres, entre toma de presión y consultas médicas, nos iban contando cómo fueron estos 10 días de permanencia y lucha. No vamos a mentir, había presiones altas, había nervios pero también resistencia, ganas de pelearla, y eso también es salud.
Por el barrio, como hormigas, se distribuyeron unas diez brigadas, siempre interdisciplinarias. Profesionales, técnicos, estudiantes, siempre como pares, contra toda concepción verticalista o médico-hegemónica que combatimos puertas adentro de los hospitales y facultades, esa concepción que milita la derecha y que el peronismo en el discurso critica pero lo sostiene. Así, con distintos recorridos y saberes pero sintiéndonos pares, se arrancó a patear, con palmas o se tocaba timbre casa por casa. Algunas señoras aprovechaban y se tomaban la presión, otras preferían charlar con los “psicos” y contarles un poco como vienen viviendo el día a día, también hubo consultas pediátricas, control de signos vitales, y todo eso que a veces cuesta el acceso y hoy aparecía ahí de forma solidaria. De nuestra parte preguntamos ¿qué vínculo tienen con FATE? Si no había alguien en la casa o amigo que trabajaba ahí las respuestas eran estas “El barrio se llama FATE, somos FATE”, “La mayoría del barrio trabajó en FATE”, “Los negocios trabajan alrededor de FATE”, “Somos del barrio y eso nos hace estar apoyando lo que está pasando”. La indiferencia no fue respuesta.
Al terminar les preguntamos qué mensaje quisiera darle a los trabajadores, y recolectamos cientos que emocionan. “no bajen los brazos”, “la victoria de ustedes es la de todos”, “estamos con ustedes, madanes Quintanilla está lleno de guita, y asi como cierran fate cierran otras empresas”, “si hay que bancar lo voy a hacer, el barrio apoya”, “estamos siguiendo todo lo que hacen, fate es el barrio”, “la union hace la fuerza, si nos van a llevar en cana que nos lleven a todos” y podríamos seguir y seguir. Gran parte dejó su número de teléfono, el cual era un objetivo de la actividad, para, como decíamos arriba, estar organizados. Tanto con las familias de la fábrica como el grupo de vecinos en apoyo a fate. Esa solidaridad, ese apoyo, queríamos no solo extenderlo y fortalecerlo, sino ayudar a que esté organizado. Porque en el barrio y en la carpa surgía la misma charla, si quieren desalojar tenemos que bancarla entre todos. La posta de salud y cuidado ya dimos el compromiso, vamos a estar ahí.
Una de las denuncias que conmovió fue la de Angela, que nos contó que con otros vecinos había denunciado a Madanes Quintanilla por la contaminación del hollín de la fábrica que había hecho que vecinos enfermen de cáncer y la muerte de varias mascotas. Algo que con una inversión sencilla se podría evitar. Por eso tanto odio a los empresarios poderosos, porque nos usan, nos descartan y contaminan, mientras transitan sus vidas de lujo. Y encima pretenden más, explotarnos más. Y en eso no hay empresario amigo, por eso la nuestra, es una solidaridad de clase.
Terminamos la jornada poniendo en común las experiencias, en ronda, con el cansancio algo oculto tras la alegría que da haber aportado lo propio para fortalecer la lucha. Victor Ottoboni, otro de los “del techo”, que con un apoyo enorme fue liberado la mañana anterior luego que la policía lo agarre el viernes cerca del Congreso, nos contaba de la militancia obrera y junto a las familias haciéndole frente a la falta de respuesta de la obra social y como lo recibieron luego de la detención, que estaban fortalecidos. Lo siguió Seba también venía del techo, aclarando que no son un grupo de locos, es que ya no tenían nada que perder, y “si no tenemos pan para nuestros hijos, que Madanes no tenga paz” y los aplausos se sintieron cerrados. Nos mostró la fuerza de los trabajadores y de todo lo que mueve la fábrica a sus alrededores, y la perspectiva de “resistir, denunciar y luchar” porque Madanes miente. También nos conmovió con eso que hace la unidad de las luchas, eso que va y vuelve, él lo decía muy claro “ustedes están con nosotros, pero nosotros estamos con ustedes, porque es la posta de salud la que está acá y en cada movilización, con el Garrahan, con los Jubilados, nosotros siempre vamos a estar con ustedes, les agradecemos pero sobre todo les tenemos un máximo respeto, vamos a estar siempre que nos necesiten con la Posta de salud y cuidado”.
Y dicen que lo mejor está al final, y así fue. Nos fuimos marchando a donde estaba el escenario por iniciar un festival, y como descargo de esa energía, donde se mezcla la bronca y el odio a quienes gobiernan, siempre y más allá del distrito en favor del capital. Porque Milei no quiere defender ningún puesto de trabajo pero el gobierno provincial de Kicillof tampoco interviene. Nos fuimos con la fuerza que da la pelea de los obreros y sus familias, y de la que orgullosamente nos sentimos parte. Simplemente, no paramos de saltar.
¡Sumate a La posta de salud y cuidado!
Instagram: postadesaludycuidado
Tel: 1156626285









