El pasado 15 de febrero falleció el actor estadounidense Robert Duvall, a los 95 años, en compañía de su esposa argentina, Luciana Pedraza, en su residencia de Middleburg, Virginia. Apenas conocida la infausta novedad, una catarata de elogios estallaron en las redes sociales y en los medios de comunicación para valorar al gran actor de El Padrino, Apocalypse Now y Matar a un ruiseñor, entre otros films. Duvall conoció a su mujer en Argentina cuando él tenía 65 años y ella 24, en 1996. Una invitación de parte de la joven a ir a una milonga selló aún más esa relación, y su paso por La Matanza.
El tango, su otro amor
Duvall, de bajísimo perfil, visitó 40 veces Argentina con el propósito de recorrer los locales donde se bailaba tango, en especial aquellos ubicados en los barrios, en los arrabales. El club Sunderland de Villa Urquiza era uno de sus favoritos, por ejemplo. Una vez llegó muy tarde, casi cuando estaban por cerrar, y tuvieron que improvisar una cena ligera y alargar la milonga. Pero Duvall, antes del flechazo amoroso con la salteña Pedraza, ya gustaba del 2 por 4.


En una entrevista de 1988 había señalado que no encontraba una explicación por su fanatismo tanguero. Le gustaba y eso era suficiente. No hacía falta un análisis racional. Por aquella década, llegó a la casa de un mítico bailarín llamado Jorge Martín Orcaizaguirre, bautizado por su virtuosismo en el juego de bochas como “Virulazo”; junto a su esposa Elvira Santamarina formaban una dupla que “sacaba viruta al piso”.
La pareja integró el elenco de “Tango argentino”, un espectáculo que recorrió el mundo y quedó en la historia por la repercusión que logró en todas partes. El periodista Néstor Llidó, recordó, en diálogo con El1, el día que Duvall llegó hasta la casa de Virulazo en Villa Constructora, cerca de la nueva cancha de Liniers. “Era un patio con jaulas con pajaritos y mientras charlaban se tomaron dos whiskys”, señaló Llidó, quien les hizo un reportaje para el suplemento Matanza del diario Popular.
Duvall en la radio de San Justo
Daniel Console, creador y conductor del programa “Diario Oral del pescador” entrevistó al actor en una oportunidad. “Robert Duvall vino a la radio en los estudios de la calle Florio con su mujer Patricia, que era de San Justo, nacida en Salta. Se quedó casi media hora y hablaba bastante bien el castellano”, detalló el periodista. A la hora de definirlo fue contundente: “Un tipazo”. El periodista, de larga trayectoria en el diario La Nación, detalló la manera que consiguió la entrevista: “Había visto a la señora un par de veces en San Justo y gracias a ella pudo venir a la radio”.
Console agregó otro detalle que pinta de cuerpo entero a Duvall: “Su otra pasión era la pesca y en la Argentina estuvo en varios lugares de incógnito, entre ellos, la Laguna de Monte”.
Para el mundo murió un gran artista, pero se puede considerar que para los argentinos se fue casi un compatriota, ya que solía decir que este país “era su segunda patria”.
Foto de portada: Milena Plebs. En la imagen aparecen Juan Carlos Copes (izq.) y la bailarina Milena Plebs (de pie) en el hogar del maestro de Duvall (der.) en 1987.



