Oscar Argüello quería retroceder en el tiempo. En 1997, el residente de Los Ángeles fue introducido en la subcultura rockabilly, una escena de festivales donde la gente viene de todas partes para revivir la década de 1950, vistiéndose acorde. Argüello había comprado un traje en un festival en Las Vegas y quería combinarlo con una corbata cuando vio una hecha de seda y rayón. Su forma ancha le confirmó que la corbata era vintage, pero fue el diseño lo que llamó su atención: “Un piano surrealista con dedos flotando sobre él como si estuvieran tocando una canción”.
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