Anoche, los televisores de España se paralizaron ante un desenlace histórico que tuvo acento argentino.
Rosa Rodríguez, una profesora de 32 años nacida en Quilmes, provincia de Buenos Aires, logró lo que parecía imposible: completar «El Rosco» y llevarse el premio más grande en la historia de Pasapalabra España. La cifra es increíble: 2.716.000 euros.

Sin embargo, detrás del cheque gigante y el confeti que inundó el estudio de Antena 3, hay una historia de desarraigo, resiliencia y una conexión con sus raíces que nunca se cortó.
Rosa no era una improvisada en el ciclo conducido por Roberto Leal. Ella llegó a este momento culmine tras 307 programas de duelo ininterrumpido contra su rival, el madrileño Manu Pascual, formando la pareja más longeva y querida del certamen. Pero, ¿quién es la mujer que supo contestar correctamente las 25 palabras y cambió su vida en un segundo?

Una vida marcada por el «volver a empezar»
Rosa nació el 18 de octubre de 1993 en Quilmes, pero su historia en Europa comenzó muy temprano. Tenía apenas 7 años cuando su familia tomó la decisión de emigrar a La Coruña (Galicia), buscando un futuro mejor en medio de la crisis económica que comenzaba a sacudir a la Argentina cerca del 2001.

Su perfil académico es brillante y explica, en gran parte, su solvencia en el juego. Es licenciada en Filología Inglesa y acumula másteres en Lingüística, Educación y Neurociencia aplicada.
Antes de convertirse en millonaria, su día a día transcurría en las aulas de la universidad, donde trabajaba enseñando español a estudiantes extranjeros. «Como profesora, lo que más disfruto es ese ambiente de complicidad con los alumnos», contó en una de las emisiones, dejando ver su vocación docente.
«Morrall»: la palabra que valió millones
El momento de la consagración fue de película. Le quedaba una sola letra, la M, y apenas tres segundos en el reloj. La definición que leyó el conductor fue compleja y específica: «Apellido del jugador de fútbol americano que, en 1968, fue elegido jugador más valioso de la NFL».
Rosa respiró hondo y soltó: «Morrall» (por Earl Morrall). El silencio en el estudio se rompió con el grito eufórico del conductor y el llanto inmediato de la argentina, que se tapó la cara sin poder creerlo. «No sé qué está pasando, estoy en shock», repetía entre lágrimas mientras se fundía en un abrazo con Manu, su rival, en un gesto de fair play que fue celebrado en las redes sociales.
Festejo con «muzza» y lección de humildad
Si algo terminó de enamorar a la audiencia fue su reacción al llamar a su familia en vivo. Lejos de pedir lujos o viajes excéntricos, su primera conexión fue con su mamá, Irma, pilar fundamental en su vida y la «culpable» de que Rosa se anotara en el casting tras ver el programa juntas durante la pandemia.
«¿Tenés pizza en el congelador para celebrar?», le preguntó Rosa a su madre al aire, con una naturalidad desarmante. La anécdota tiene un trasfondo entrañable: la familia Rodríguez viene de una larga tradición de pizzeros, y para ellos, no hay champán francés que supere a una buena porción de muzzarella casera para festejar los logros de la vida.

La respuesta sobre los impuestos que recorre el mundo
Tras ganar una suma tan exorbitante (que al cambio actual supera los 3.000 millones de pesos argentinos), surgió la inevitable pregunta sobre cuánto se quedaría la AFIP. Se estima que Hacienda, de España, no de Argentina, retendrá aproximadamente el 46% del premio (más de 1,2 millones de euros), pero la respuesta de Rosa sorprendió por su conciencia cívica y se volvió viral en minutos.
«Me parece lógico. Es devolver parte de lo que he recibido, sobre todo en educación y en servicios públicos de los que he disfrutado y disfruto», declaró con total seguridad. Con el dinero restante, Rosa tiene un solo plan: «Comprar tranquilidad». Ese sueño de la casa propia que, para una chica que cruzó el océano buscando oportunidades, hoy es una dulce realidad.

