“Desde muy pequeña me apasionaban el texto, las historias, los relatos, las leyendas. Hubiera podido ser cuentista, contar historias, escribir libros, pero me interesaba mucho la idea de que los textos religiosos tienen siempre algo que contar”. Esto dice la filósofa y escritora francesa Delphine Horvilleur en su libro Comprender el mundo (La marca editora) acerca de los motivos que, entre otros, la llevaron a convertirse en rabina. Perteneciente al Movimiento Judío Liberal de Francia, (MJLF), es autora de otros títulos como Reflexiones sobre la cuestión antisemita (Libros del Zorzal, 2021), Madres, hijos y rabinos (Libros del Asteroide, 2024) y el ensayo autobiográfico Vivir con nuestros muertos (Libros del Asteroide, 2022), en el que se basó la serie La rabina, emitida por HBO Max.
Comprender el mundo, de Delphine Horvilleur (La marca editora). Foto: imagen generada con inteligencia artificial.“Se me pregunta muy a menudo si quiero ser llamada rabino o rabina, como durante centenas de años no existió ninguna rabina, la gente pensaba que era la mujer de un rabino”, cuenta Horvilleur en el libro. “De la misma manera, durante mucho tiempo no hubo más que embajadores (ambassadeurs) hombres y, cuando se decía embajadora (ambassadrice) se hablaba de la esposa del embajador”, sigue la filósofa y agrega: “Para no crear confusión, para afirmar que hoy en día las mujeres pueden ser rabinos, se utiliza todavía el nombre de la función en masculino. Pero es posible que eso cambie”.
El título forma parte de la colección Biblioteca de los confines, ideada y dirigida por el filósofo Nicolás Casullo a comienzos de la década del 90 con la intención de vincular “lo nuevo y lo viejo del mundo de las ideas”, según se explica en la nota de envío de la edición, donde también se aclara que esa todavía hoy es la finalidad de esta serie de libros breves. “Son textos que se dirigen a los más jóvenes y se encarrilan por fuera de los senderos trillados, en un movimiento de amistad que atraviesa las generaciones”.
En este sentido, el texto en sí –una conferencia pronunciada por la rabina el 29 de marzo de 2017 en el Nouveau Théatre de Montreuil– está acompañado por preguntas realizadas por el público luego de la exposición, y sus respectivas respuestas.
Entre otras cosas, le preguntan: “¿Es posible olvidar el pasado, lo que había antes?”. Responde Horvilleur: “Hay gente que olvida el pasado. Ciertas enfermedades hacen olvidar el pasado. En esas patologías, como la enfermedad de Alzheimer, la gente olvida con frecuencia el pasado inmediato. No se acuerda de dónde estaba hace cinco minutos, pero se acuerda muy bien de quién era su maestra en su primer año escolar. Se acuerda de acontecimientos muy lejanos, pero no del pasado reciente. Entonces, podemos vivir olvidando un poco, pero no podemos vivir olvidando los orígenes, la infancia. Para poder vivir y continuar viviendo, hay que encontrar el equilibrio entre la memoria y el olvido”.
La biografía
Horvilleur, la tercera mujer designada rabina en la historia de Francia, comenzó a estudiar Medicina en la Universidad Hebrea de Jerusalén pero no terminó la carrera. En Israel trabajó como modelo, estudió árabe y hebreo y convivió con una de las grandes tragedias ocurridas en el país, que produjo un gran impacto en ella: el asesinato del primer ministro Isaac Rabin, ocurrido el 4 de noviembre de 1995 durante un acto multitudinario en Tel Aviv convocado bajo la consigna “Sí a la paz, no a la violencia”.
La filósofa y escritora francesa Delphine Horvilleur retratada por Viva en París, donde vive. Foto: Noel Smart.De regreso en París, estudió periodismo, fue becaria del diario francés Liberation y regresó a Israel a comienzos de la segunda intifada para trabajar como corresponsal. En 2003 se trasladó a Nueva York para estudiar el Talmud –libro que reúne discusiones rabínicas sobre leyes judías, así como tradiciones, costumbres, historias y leyendas de este pueblo ancestral– porque en Francia las mujeres no podían hacerlo.
En sus años de formación, colaboraba con la Radio de la Comunidad Judía (RCJ) como corresponsal. Luego se incorporó al seminario rabínico del movimiento del judaísmo reformista y fue ordenada como rabina para incorporarse poco después al Centro de Beaugrenelle en París, donde comenzó a ejercer sus funciones con un activismo feminista, defendiendo la lectura abierta de los textos religiosos y la paridad de acceso al culto.
Sus antecesoras
La primera rabina en Francia se llama Pauline Bebe, su primer puesto rabínico fue en el Movimiento Judío Liberal de Francia en París, entre 1990 y 1995 y fue la primera mujer en dirigir una sinagoga en el país. “Algunos creyentes estaban muy entusiasmados y confiaban en mí, mientras que otros se oponían violentamente a la idea de tener una rabina”, declaró ella acerca de sus inicios.
La segunda fue Floriane Chinsky, que trabaja con Horvilleur, fue rabina masortí –una corriente moderna del judaísmo– en Israel, luego reformista y masortí en Bélgica y finalmente reformista en Francia. Ninguna de las tres –Bebe realizó su formación en Inglaterra– cursó sus estudios en el país.
“Porque en Francia no existe ninguna escuela que les permita a las mujeres llegar a ser rabinas, o sea que es necesario partir al extranjero para estudiar en otro seminario”, explica Horvilleur al ser consultada sobre el tema luego de su conferencia.
Star Wars, un texto sagrado
En Comprender el mundo, la autora se pregunta por el lugar de la tradición en la conformación de la identidad de los seres humanos, en la manera de comprender lo que cada uno siente y lo que lo rodea.
Reflexiona además acerca de las convenciones en la escritura o en el arte en general, como la fórmula “Había una vez”, con la que se inician tantas historias, leyendas y cuentos de la infancia, considerando que, al contar relatos a los chicos se les ofrecen claves para comprender el mundo, así como a “transmitir historias, un universo y una cultura a quienes vendrán después”.
La filósofa y escritora francesa Delphine Horvilleur retratada por Viva en París, donde vive. Foto: Noel Smart.Al analizar la forma en que llegan estos relatos a los niños la autora plantea determinadas preguntas que, en algunos casos, advierte, no responderá. “Porque soy rabina y los rabinos –como es bien sabido– no responden nunca verdaderamente una pregunta o la responden con otra pregunta. ¿Por qué? Porque no”.
Aunque aclara que, en especial, no responde esa pregunta porque implicaría desviarse por un “texto sagrado” que no es “la Biblia, los Evangelios ni el Corán”, sino el prólogo de Star Wars, una saga a la que hace referencia hasta el final del texto, cuando se despide con un “la fuerza esté con ustedes”, en referencia a la icónica frase que en esta región del planeta se traduce como “Que la fuerza te acompañe”, usada para desear buena suerte, protección, y que el poder místico de la galaxia actúe a favor de la persona a quien es dirigida.
Una outsider del relato
A través del texto, Horvilleur plantea distintos interrogantes acerca de la religión y las incógnitas que se abren en la vida de cada persona. Cuando la consultada es ella, ofrece reflexiones a modo de respuestas, vinculadas a la tarea del rabino y a las cuestiones de género en torno a esta figura y sus actividades habituales.
La filósofa y escritora francesa Delphine Horvilleur retratada por Viva en París, donde vive. Foto: Noel Smart.“La palabra quiere decir ‘maestro’, alguien que puede enseñarle a su comunidad, a la gente que lo rodea. Ser rabino quiere decir acompañar a la gente en momentos muy particulares de su vida: un casamiento, un duelo, una desaparición, una enfermedad, un nacimiento”.
En cuanto a temas de género, considera que la mujer está “dotada de una conciencia particular porque, por su historia y los relatos de los que es heredera, sabe lo que quiere decir ser una outsider del relato, haber sido dejada en la periferia y un poco muda en la historia, restringida a la interioridad, al castillo, a la maternidad”.
Por lo tanto, entonces, concluye: “Cuando hay mujeres que llegan con esta experiencia a funciones de líder político, o en todo caso religioso, de pronto es todo el sistema el que se dispone a oír de modo diferente a esas voces que por mucho tiempo estuvieron mudas”.
Comprender el mundo, de Delphine Horvilleur (La marca editora).

