Una causa que en noviembre de 2025 generó fuerte preocupación pública por una supuesta tentativa de privación ilegítima de la libertad en un viaje de aplicación terminó con un giro inesperado. La Fiscalía resolvió archivar el expediente al concluir que no existen elementos que acrediten que el hecho haya ocurrido.
La decisión fue tomada por el fiscal Recio, quien dispuso el archivo de las actuaciones por atipicidad del hecho, en los términos del artículo 343 del Código Procesal Penal del Chaco.
Según el dictamen al que accedió Libertad, la investigación no logró corroborar ni la materialidad del hecho ni la participación del conductor denunciado, quien había sido incluso aprehendido preventivamente durante las primeras medidas del caso.
Una denuncia que generó alarma
El episodio denunciado había ocurrido el 22 de noviembre de 2025, cuando la joven aseguró haber solicitado un viaje mediante DiDi/Uber para dirigirse a su trabajo. De acuerdo con su relato inicial, el conductor habría modificado el recorrido, trabado las puertas del vehículo e intentado aplicarle una sustancia con una jeringa.
La mujer afirmó haber logrado descender del automóvil tras pedir ayuda y, junto a su hermano, identificó al supuesto conductor, quien manejaba un Toyota Corolla blanco.
A partir de esa denuncia, la Justicia dispuso medidas investigativas urgentes, entre ellas la aprehensión del conductor y el secuestro preventivo del vehículo. Sin embargo, durante el procedimiento no se encontraron elementos vinculados al hecho denunciado, como la supuesta jeringa u otros rastros.
El testimonio que cambió la investigación
Uno de los elementos que resultó determinante para el giro del expediente fue la declaración de una mujer, quien había sido mencionada inicialmente como testigo presencial del episodio. En su declaración ampliatoria ante la Fiscalía, la mujer sostuvo que en realidad no presenció el hecho y que el hermano de la denunciante le pidió que respaldara la versión.
Según consta en el expediente, la testigo manifestó que el hermano de la denunciante le envió mensajes de WhatsApp solicitándole que declarara como testigo. En uno de esos mensajes, le indicaba: «Te van a llamar como testigo… tenés que decir que viste cómo bajó mal del Uber…».
La testigo explicó además que no estuvo en el lugar ni tuvo conocimiento directo del episodio, y que solo recibió esos mensajes en los que se le pedía avalar la versión que ya circulaba en redes sociales. Para la Fiscalía, ese testimonio desacreditó la existencia del único testigo presencial mencionado en la denuncia y generó serias dudas sobre la veracidad de la reconstrucción inicial del hecho.
Las cámaras contradicen la versión inicial
Otro punto clave surgió del análisis de las cámaras de seguridad ubicadas en avenida López Piacentini al 1300, cuyas imágenes fueron incorporadas al expediente. De acuerdo con el informe fiscal, las grabaciones muestran que la denunciante aborda un vehículo de color rojo, mientras que posteriormente aparece un automóvil blanco con características similares al del imputado, aunque no coincidente con el vehículo en el que habría subido inicialmente.
Este elemento fue considerado decisivo, ya que contradice la hipótesis que señalaba al conductor del Toyota Corolla blanco como el autor del hecho.
Sin pruebas del delito
La investigación tampoco logró reunir otros elementos que respaldaran la acusación. En particular, no se encontraron: testigos presenciales directos, rastros o evidencia de la supuesta jeringa, constancias médicas o periciales y registros en las aplicaciones de transporte que acrediten que la denunciante haya viajado con el conductor investigado.
Ante este escenario, el fiscal concluyó que no existe evidencia objetiva que confirme ni la ocurrencia del hecho ni la responsabilidad del imputado.
En su resolución, Recio sostuvo que la hipótesis investigativa carece de sustento probatorio suficiente para afirmar que haya existido una conducta que pueda encuadrarse en el delito de privación ilegítima de la libertad, ni siquiera en grado de tentativa.




