A casi 20 días de la desaparición de Axel González, de 21 años y con domicilio en Fontana, la investigación a cargo del Equipo Fiscal Especial (EFE), se mantiene en la principal pista: que los detenidos son lo que deben decir que pasó con el joven.
Mientras, los policías que prestaron servicios entre el 16 y 17 de mayo en la comisaría de Fontana, sabiendo que sus celulares serán abiertos para ser peritados por expertos de Gendarmería, resolvieron designar a la defensa oficial, y será Yamila Baldovino quien tendrá la defensa de los uniformados en caso que los fiscales avancen en una imputación. Por lo cual, en esta instancia no tuvieron que prestar declaración.
Son el oficial subayudante Roberto Barrios, la cabo Yanina Romero, y los agentes Antonello Méndez y Claudio Tropez, los que contarán con una defensora oficial. Los mismos, tras conocerse la desaparición de González, fueron sacados de la seccional segunda de Fontana y trasladados a otras dependencias.
Los fiscales Julieta Arolfo, Noelia Encinas y Luciano Santos conforman el EFE y para los peritajes de los celulares y otros dispositivos acudieron a Gendarmería, mientras que también colaborarán en los rastrillajes y lo que disponga la fiscal Arolofo en las tareas de búsqueda y logística.
Pucheta es uno de los aprehendidos y quedó bajo la lupa, porque creó un perfil falso en Facebook y le dijo a la hermana de González, que había visto a policías subir a Axel en un patrullero. Pese a esa versión que hasta esta etapa de la investigación, no hay indicios de alguna participación de miembros de la fuerza, dirigió su acusación contra los Gómez. En sede fiscal, aseguró que vio a Ramón Antonio «Cuno» Gómez en el lugar donde estaba Axel.
El relato brindado por el imputado fue considerado por los investigadores como altamente relevante por la precisión de los detalles. Pucheta señaló que González llevaba puesto un short negro con efecto nevado y un buzo gris claro, liso, con medio cierre. Lo que más llamó la atención de la fiscalía fue que el joven corría descalzo, sosteniendo en cada mano una ojota blanca. Al cruzarse con el testigo, González lo miró fijamente sin pronunciar palabra, continuando su huida desesperada hacia la avenida.
A pocos metros detrás del fugitivo apareció el grupo familiar sospechado. Según la declaración, el suegro de la víctima, conocido como «Cuno», manejaba una motocicleta Honda Wave blanca. Vestía una campera celeste con las tres franjas de Adidas, un jean claro, zapatillas negras y una gorra marrón. En el asiento trasero viajaba otro individuo, aunque el testigo no pudo distinguirlo con claridad debido a la oscuridad de la madrugada.
La escena no terminó allí. Pucheta siguió caminando hasta llegar cerca de su casa, dejando su moto estacionada frente a la vivienda de su tía, ubicada en una esquina sin rejas, cercada con tejido, con un sauce en el patio delantero y frente a una iglesia de dos pisos aún en construcción.
Mientras recogía unos pomelos del árbol, apareció sorpresivamente Sergio Gómez, hijo de «Cuno», conduciendo una motocicleta de gran cilindrada que parecía ser una Yamaha blanca y negra.



