La universidad pública está bajo ataque. El gobierno de Javier Milei intenta modificar la Ley de Financiamiento Universitario que conquistamos con movilizaciones históricas durante 2024, mientras continúa el ajuste sobre salarios, presupuesto y becas estudiantiles.
Después de no haber podido frenar esa conquista con el veto, el gobierno busca ahora avanzar con una nueva ley que consolide el ajuste: salarios docentes que perdieron más del 50% de su poder adquisitivo, presupuesto universitario recortado y becas estudiantiles congeladas.
Este ataque no ocurre en el vacío: en toda la Zona Norte del Gran Buenos Aires crecen también los conflictos obreros contra el ajuste, como la lucha que vienen dando los trabajadores de FATE para defender sus puestos de trabajo.
En este contexto, la Universidad Nacional de General Sarmiento empieza el año con paro docente y no docente y con un problema grave: el Centro de Estudiantes se encuentra paralizado luego de la reforma fraudulenta e ilegal del estatuto impulsada por El Puente(fuerza política del PJ municipal). Justo cuando más necesitamos una organización estudiantil activa para enfrentar el ajuste, nos encontramos con un centro sin conducción legítima.
Recuperar la organización estudiantil para enfrentar el ajuste
Este no es un problema menor. En un contexto donde el gobierno y sectores aliados del Congreso buscan avanzar contra la Ley 27.795, los estudiantes necesitamos herramientas para organizarnos y defender la universidad pública.
La ley de financiamiento universitario fue conquistada con enormes movilizaciones, asambleas masivas, clases públicas y más de cien universidades tomadas en todo el país. Esa fuerza del movimiento estudiantil fue clave para arrancar esa conquista y frenar los intentos del gobierno de liquidarla.
Pero hoy vemos cómo muchas conducciones estudiantiles y autoridades universitarias se adaptan a la situación. En nuestra universidad, El Puente actúa como una suerte de “CGT estudiantil”: no organiza a quienes dice representar, deja pasar el ajuste y se limita a convocatorias rutinarias por redes sociales, sin abrir espacios reales de deliberación.
No podemos aceptar que el centro de estudiantes quedé paralizado a voluntad de una agrupación que usurpa el espacio para mantener el kiosco que allí funciona.
Apoyar el paro docente y poner en pie la organización desde abajo
El semestre comienza con paro docente y no docente en la UNGS. Para que esa pelea tenga fuerza necesitamos que sea un paro activo, con participación estudiantil.
Proponemos reactivar todos los espacios que tenemos para organizarnos en este semestre: reunir a los Comités por carrera y darle nuevo impulso al Comité por la Democracia Estudiantil, porque El Puente sigue usurpando nuestro centro de estudiantes y somos la única corriente política estudiantil que viene planteando la importancia de sostener esta institución que construimos el año pasado con decenas de compañeros.
Al mismo tiempo, es fundamental impulsar una asamblea interclaustros junto a docentes y nodocentes que están peleando por su salario y por el presupuesto universitario. Solo con espacios democráticos, donde lxs estudiantes —que somos la gran mayoría en la universidad— podamos ser parte de discutir y decidir colectivamente cómo enfrentar el ajuste, podremos reconstruir una fuerza real en el movimiento estudiantil.
La experiencia del 2024 lo demuestra: cuando estudiantes, docentes y nodocentes nos organizamos desde abajo, podemos torcerle el brazo al gobierno.
Esa unidad también puede extenderse más allá de la universidad. En la Zona Norte hoy hay trabajadores que están dando peleas muy duras contra el ajuste, como los obreros de FATE, que vienen enfrentando despidos y ataques patronales mientras se organizan para defender sus puestos de trabajo. La universidad pública no puede ser indiferente a esas luchas.
La reforma laboral también es un ataque a la juventud
La ofensiva del gobierno no se limita a la universidad. La reforma laboral que impulsa Milei busca precarizar aún más a la juventud trabajadora: abaratar despidos, flexibilizar jornadas laborales y limitar el derecho a huelga.
En una universidad como la UNGS, donde gran parte de los estudiantes trabaja o busca trabajo para poder sostener sus estudios, este ataque impacta directamente sobre nuestras condiciones de vida.
No puede haber “universidad de lxs trabajadores” si cada vez tenemos jornadas laborales más largas, mayor precarización, menos estabilidad laboral y menor planificación de nuestro tiempo libre. Defender la universidad pública también implica enfrentar esta reforma laboral y solidarizarnos con las luchas obreras que hoy resisten el ajuste.
En nuestra propia región, los trabajadores de FATE vienen protagonizando una pelea muy importante para defender sus puestos de trabajo frente al ataque patronal. Su lucha muestra que la única salida frente al ajuste es la organización desde abajo.
Como ellos, también enfrentan despidos y ataques patronales trabajadores de Lustramax, Granja Tres Arroyos y Georgalos.
A 50 años del golpe: memoria, lucha y organización
Este 24 de marzo se cumplen 50 años del golpe genocida. La dictadura persiguió, encarceló y desapareció a miles de estudiantes, docentes e investigadores para imponer un modelo económico al servicio de los grandes empresarios.
El gobierno, con el apoyo de gobernadores, sectores del peronismo y una CGT que volvió a traicionar la lucha, viene de aprobar una reforma laboral esclavista. Todo esto de la mano de la misma clase dominante que pergeñó el golpe militar en el 76. Al mismo tiempo, siguen impulsando leyes represivas, criminalizan a los pibes desde los 14 años, apoyan el genocidio de Gaza, el bloqueo criminal a Cuba y los bombardeos al pueblo de Iran.
En cambio, nosotros el mejor homenaje que le podemos hacer a nuestros 30.000 es seguir el ejemplo de quienes no se resignaron: La juventud que se organizó junto a los trabajadores, las Madres y Abuelas que enfrentaron a la dictadura incluso en los momentos más duros.
Desde nuestro espacio además estaremos impulsando el lanzamiento de una nueva revista, Tesis 11, que tomará con fuerza el debate político e histórico a 50 años del golpe y en un momento donde vuelve a ponerse en discusión qué proyecto de país queremos.
Este 24 de marzo volvemos a las calles con esa tradición de lucha.
Para defender la universidad pública hay que organizarse
Frente al ataque del gobierno y la pasividad de muchas conducciones estudiantiles, necesitamos recuperar la organización desde abajo.
Para eso planteamos:
- Todo el apoyo a los trabajadores de FATE en lucha
- Que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario
- Todo el apoyo al paro docente y no docente
- Todo el apoyo a los trabajadores de Fate y todos los conflictos en curso.
- Por una asamblea de todos los claustros en la UNGS
- Recuperemos el CEUNGS para organizar la lucha
- Abajo la reforma laboral

