En una ceremonia marcada por la reivindicación y el compromiso social, Dolores Fonzi se consagró en la 40.ª edición de los Premios Goya al recibir el galardón a la Mejor Película Iberoamericana por Belén. El film compartió terna con la pieza chilena “La misteriosa mirada del flamenco”, la costarricense “La piel del agua”, la brasileña “Manas” y la colombiana “Un poeta”. Lo que comenzó como un agradecimiento cargado de emoción pronto se transformó en uno de los discursos más contundentes de la noche, donde la cineasta utilizó el escenario de Barcelona para alertar sobre la situación política en Argentina y el mundo.
Visiblemente conmovida, Fonzi inició sus palabras agradeciendo a la Academia. Sin embargo, su intervención dio un giro hacia una crítica social profunda al afirmar: “El mundo se convirtió en una película de terror”, y enumerar conflictos como el genocidio en Gaza, el reclamo de las mujeres en Irán y la persecución a los migrantes en Estados Unidos. “Esa película de terror no somos nosotros, no somos la humanidad. Eso no lo podemos seguir permitiendo”, agregó.
El foco central de su mensaje estuvo dirigido a la situación argentina bajo el gobierno actual, advirtiendo a otros países que “aún están a tiempo”, en referencia al avance de las nuevas derechas. Con un apercibimiento directo al público europeo, fue tajante: “La ultraderecha vino a destruirlo todo. Yo vengo del futuro… de un país donde el presidente incluso puso en venta el agua. No solo defendemos el cine, estamos teniendo que defender el agua. Que no les pase a ustedes”. También hizo mención a la persecución del Servicio de Inmigración Norteamericano (ICE), alineando su discurso con una tendencia global de artistas que utilizan estas plataformas para visibilizar crisis humanitarias.
La expresión como gran protagonista
Esta tónica de “cine político” no fue aislada. Susan Sarandon recibió el Goya Internacional y elogió a los artistas que hablan con “lucidez moral” frente a la violencia y el caos. Citó a Howard Zinn al afirmar que “tener esperanza en tiempos difíciles no es solo una actitud romántica”. Ambas intervenciones reforzaron la idea de que el cine es también una forma de posicionamiento político.

El triunfo de Belén cobra especial relevancia en un contexto de desfinanciación de la industria cinematográfica argentina. La película narra el caso de una joven tucumana condenada tras sufrir un aborto espontáneo, un relato que se convirtió en emblema de la “marea verde” y la lucha por la legalización del aborto en Argentina.
Cabe destacar que Belén había sido nominada previamente a los Academy Awards y los Critics Choice Movie Awards, sin lograr imponerse. Este Goya como Mejor Película Iberoamericana adquiere así un peso simbólico mayor, reafirmando la esencia expresiva y política que atraviesa su narrativa. Además, el logro se suma al obtenido en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, donde su protagonista Camila Plaate recibió la Concha a la mejor interpretación de reparto.
Gran Hermano: quiénes podrían ingresar y cómo será la primera eliminación



