«Dos eventos climáticos extremos» están detrás de los apagones en el este durante el inicio de la temporada de verano. Así lo explicó el gerente de la regional este de UTE, Leonardo Campón, que aseguró que los dos grandes cortes en el suministro de energía eléctrica tuvieron lugar el 31 de diciembre, en medio de un calor sofocante, y el pasado sábado 10 de enero, provocado por un ciclón extratropical que hizo caer árboles. Pero, además, puntualmente algunas personas sufrieron pequeñas interrupciones en el servicio de luz.
Estos «eventos climáticos extremos» son aquellos que tienen una «tasa de probabilidad muy baja», por ejemplo una ola de calor o un temporal. Campón afirmó que «muchos países han empezado a trabajar fuertemente» en la comunicación, y puso como ejemplo el caso de Estados Unidos, donde se envían avisos a la población y «todo el mundo sabe lo que se viene».
En una situación como el golpe de calor que sufrió Uruguay en los últimos días de 2025 «se estresa fuertemente la red eléctrica» porque «cada vez somos más electrodependientes«. «La energía eléctrica es sinónimo de confort: a través de la energía eléctrica tenemos calor cuando hace frío y frío cuando hace calor. También entretenimiento, cocción, calentamiento de piscinas, etcétera. Y cuando nos falta, el efecto es muy grande», detalló el funcionario.
La particularidad, dijo, es que «el turista no limita su uso de la energía». Entonces están los locatarios y los habitantes circunstanciales de los balnearios enfocados en paliar los efectos del calor probablemente con un «uso desmedido y sin eficiencia» de la energía eléctrica. Esto «se traduce en un estrés para la red».
Foto: Ricardo Figueredo.
El 31 de diciembre «el 0,4% de los transformadores que alimentan los barrios» a lo largo de toda la costa desde el arroyo Solís hasta el Chuy (también hubo afectación en la Costa de Oro) se vieron afectados. Esto abarca al 0,9% de los clientes del área, comentó Campón. «La afectación fue mínima en proporción, pero el impacto fue muy alto por ser el 31», consideró.
Ese problema se extendió en algunas zonas hasta el 1° de enero, por ejemplo en el balneario Las Flores, en el departamento de Maldonado. Vecinos reclamaron en la calle que estuvieron más de 18 horas sin luz.
“Pasamos toda la noche sin luz, las heladeras descongeladas, la carne pudriéndose”, relató a El País Elvio Garrone, docente jubilado de 82 años, vecino que reside en la zona desde 2016, pero que la visita desde hace décadas.
Foto: El País.
El ciclón extratropical, en cambio, «la gente lo entiende más». «Hay imágenes de árboles caídos y es muy visible por la población en general, y es un poco más tolerante porque ve el daño que ocasiona» el fenómeno en la red de energía eléctrica. El sábado la afectación fue «mucho más grande» que el 31 de diciembre, «pero el impacto en la gente fue menor» precisamente, según Campón, por el conocimiento de la situación.
El presidente de la República, Yamandú Orsi, hizo una publicación en X mientras se desarrollaba el ciclón y, si bien celebró la lluvia por sus beneficios para el sector agropecuario por el déficit hídrico que había, lamentó las roturas en la red de suministro de electricidad.
«Estas lluvias trajeron el alivio necesario para la producción en el campo. Pero sabemos que el viento trajo problemas al provocar cortes de energía. Los equipos de UTE están trabajando para restablecer el suministro. Gracias a la población por su comprensión y paciencia. Y a los trabajadores de la UTE por el esfuerzo que están haciendo», escribió el mandatario.
Estas lluvias trajeron el alivio necesario para la producción en el campo. Pero sabemos que el viento trajo problemas al provocar cortes de energía. Los equipos de UTE están trabajando para restablecer el suministro. Gracias a la población por su comprensión y paciencia. Y a los…
— Yamandú Orsi (@OrsiYamandu) January 10, 2026
Leonardo Campón: «Como cualquier máquina, si la exigimos más de lo que puede dar, se resiente»
«En muy poquito tiempo la red fue impactada por dos eventos climáticos extremos», dijo Campón, que luego añadió: «Como cualquier máquina, si la exigimos más de lo que puede dar, se resiente».
Pero «frente a cualquier evento climático extremo UTE tiene la capacidad de multiplicar por dos, por tres o por más los recursos destinados» a los arreglos. De todas formas, «la red es viva y está afectada tanto por el clima como por los propios seres humanos» que pueden dañarla, por lo cual puede «sufrir fallas» y eso explicaría otra serie de cortes.
Según el gerente, UTE no hace reparaciones «provisorias» sino «definitivas» para «evitar una segunda falla». No obstante, la empresa tiene el desafío de proyectar el aumento de consumo de energía en los balnearios en los próximos años, ya sea por el crecimiento de las construcciones o por la adquisición de cada vez más electrodomésticos.



