WASHINGTON — En un esfuerzo por contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina, Estados Unidos ha impuesto restricciones de viaje a tres funcionarios chilenos vinculados a un posible proyecto de cableado submarino de fibra óptica con Beijing. Además, Washington ha advertido al gobierno de Perú sobre la necesidad de mantener el control sobre un megapuerto construido por la nación asiática.
La presión se intensifica en el contexto de la administración del presidente Donald Trump, quien ha manifestado su descontento con la influencia china en la región. Ante esto, el gobierno de Panamá actuó incautando dos puertos en el Canal de Panamá, anteriormente operados por una empresa de Hong Kong, tras las amenazas de Trump de reestablecer el control estadounidense sobre la vía interoceánica.
La captura de Nicolás Maduro, ex presidente de Venezuela, por parte de Estados Unidos en enero de este año, reveló los intereses petroleros de China en el país sudamericano, lo que provocó un mayor escrutinio sobre la presencia china en la región.
Desde la Casa Blanca, se han tomado decisiones drásticas en diversas naciones latinoamericanas en un esfuerzo por limitar la influencia económica de China. Como parte de esta estrategia, Trump recibirá a dignatarios latinoamericanos en su complejo de golf en Miami para una cumbre titulada «Escudo de las Américas».
Los defensores de estas políticas argumentan que es crucial enfrentar lo que consideran una influencia perjudicial de China en el hemisferio, sugiriendo que esto podría alterar el equilibrio del orden mundial a favor de Beijing. Sin embargo, algunos críticos dudan de la eficacia de este enfoque dado lo arraigados que están los intereses chinos en América Latina.
Francisco Urdinez, profesor de la Pontificia Universidad Católica de Chile, ha expresado su preocupación por la presión que enfrenta América Latina para elegir un bando. «El enfoque de Trump dificulta la estrategia de mantener opciones abiertas», advirtió. «Esto podría llevar a una región más fragmentada, donde los gobiernos de derecha se alineen más con Washington, mientras que los de izquierda profundicen sus lazos con China».
En términos económicos, China ha logrado establecerse como un socio comercial fundamental para la mayoría de los países sudamericanos. Según la investigación de Urdinez, en 2001, solo Cuba comerciaba más con China que con Estados Unidos, pero actualmente, la mayoría de los países de Sudamérica, salvo Paraguay y Colombia, tienen vínculos comerciales más fuertes con Beijing.
La investigadora Rebecca Ray, del Global Development Policy Center de la Universidad de Boston, ha señalado que la falta de inversión estadounidense en sectores críticos como la infraestructura y la energía verde ha permitido que China gane terreno en la región. Entre 2014 y 2023, China proporcionó aproximadamente 153.000 millones de dólares en préstamos y subvenciones a América Latina, en comparación con solo 50.700 millones de dólares de Estados Unidos, según datos de AidData.
La Estrategia de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, presentada en diciembre pasado, atribuye la pérdida de la preeminencia estadounidense en el hemisferio a años de negligencia y se compromete a evitar que competidores no hemisféricos puedan establecer fuerzas o controlar activos estratégicos en la región.
China, por su parte, ha incrementado su presencia militar y comercial, vendiendo armas y equipos a gobiernos latinoamericanos y contribuyendo a entrenar a sus fuerzas de seguridad. El puerto de Chancay, en Perú, construido por China, ha suscitado inquietudes en Washington sobre su posible uso militar.
El representante republicano John Moolenaar ha respaldado la postura de Trump, afirmando que es esencial defender el hemisferio occidental de la influencia china. «Estamos con nuestros amigos en la región frente a los esfuerzos de China por socavar nuestros intereses», declaró.
América Latina busca diversificar sus relaciones comerciales y alejarse de la dependencia china, aunque expertos advierten que Beijing ya ha establecido una fuerte presencia en sectores clave. Enrique Millán Mejía, investigador del Adrienne Arsht Latin America Center, sugiere que la región debería ser pragmática y aprovechar lo mejor de sus relaciones tanto con Estados Unidos como con China.
Desde la perspectiva china, la directora del Stimson Center, Sun Yun, ha manifestado que Beijing no ve a Estados Unidos como un competidor por el dominio, sino que prioriza la protección de sus activos en la región. «No renunciarán sin luchar a instalaciones estratégicas como puertos», enfatizó.
Lectura rápida
¿Qué medidas está tomando Estados Unidos?
EEUU ha impuesto restricciones de viaje a funcionarios chilenos y ha advertido a Perú sobre el control de un puerto construido por China.
¿Quiénes están involucrados en esta estrategia?
El presidente Donald Trump y funcionarios de varios países latinoamericanos son parte de este esfuerzo por limitar la influencia china.
¿Cuándo se realizará la cumbre en Miami?
La cumbre «Escudo de las Américas» se llevará a cabo el próximo fin de semana en el complejo de golf de Trump.
¿Cómo ha afectado China a América Latina?
China ha incrementado su influencia económica y militar en la región, otorgando préstamos significativos y estableciendo lazos comerciales fuertes.
¿Por qué es importante esta situación?
La lucha por la influencia entre Estados Unidos y China en América Latina puede alterar el equilibrio del poder en el hemisferio.

