Una ovación cerrada en el estadio. Aplausos al esfuerzo. A la determinación. A la voluntad. A la pasión. Lo imposible fue casi posible en una noche magnífica del Barça y de sus seguidores. El equipo barcelonista se quedó a un paso de forzar la prórroga. No es poco teniendo en cuenta el 4-0 que traía en mochila de la ida. Un Marc Bernal inmenso con dos goles y un tanto de penalti de Raphinha colocaron al conjunto de Flick en la senda de la remontada. Fue una maravillosa fantasía inacabada. Es la primera competición española que se le escapa al Barcelona bajo la batuta del técnico alemán. Hay maneras de caer y hacerlo como ante el Atlético solo merece una palabra: bravo. No hubo final para los blaugrana pero sí orgullo para un equipo que se partió el pecho por unos colores y por una afición.
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