Un cambio de tendencia verde
Tras varias campañas marcadas por la incertidumbre climática, los productores bonaerenses han decidido diversificar sus apuestas. Este año, las condiciones del suelo y una ventana de siembra más favorable han volcado la balanza hacia el cereal.
¿Por qué este cambio?
- Rotación de cultivos: Fundamental para la salud del suelo a largo plazo.
- Precios internacionales: Una mejora relativa en los márgenes del maíz frente a la oleaginosa.
- Resiliencia: Nuevos híbridos de maíz que soportan mejor el estrés hídrico.
Impacto en la región
Aunque el grueso de la cosecha se destina a la exportación, este «boom maicero» tiene un efecto derrame directo en la logística y el transporte hacia los puertos que rodean a la Ciudad. Más maíz significa más movimiento de camiones, mayor demanda de insumos técnicos y, en última instancia, un motor económico que late con fuerza a pocos kilómetros del Obelisco.
«Estamos viendo una apuesta por la tecnología y la sostenibilidad del suelo. El productor bonaerense entiende que no todo es soja si se quiere un campo productivo a largo plazo», señalan especialistas del sector.
Lo que se viene
Se espera que las próximas semanas sean clave para determinar el rinde final. Por ahora, el color dorado del maíz empieza a dominar el horizonte de la provincia, marcando un hito en la planificación agropecuaria de este 2026.




