El municipio de Bragado ha decidido dar un paso decisivo en la institucionalización de su memoria histórica. El decreto que declaró «Persona No Grata» a Christian Federico Von Wernich hace más de tres décadas será preservado de forma especial en el Archivo Histórico Municipal, reconociendo aquel episodio como un hito de resistencia civil y democrática.
La historia se remonta a octubre de 1988, cuando el entonces obispo de Nueve de Julio, monseñor José Tommasi, designó a Von Wernich como párroco de la Iglesia Santa Rosa de Lima en Bragado. La noticia desató una indignación inmediata: Von Wernich no era un desconocido, sino un hombre señalado por sobrevivientes como parte del aparato represivo de la última dictadura militar, vinculado directamente al «Circuito Camps».
En ese entonces, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, fieles y vecinos autoconvocados se movilizaron masivamente para impedir que el sacerdote asumiera el cargo. Bajo la presión popular y el clamor de justicia, el Concejo Deliberante se hizo eco del sentimiento general y emitió el decreto que lo declaraba persona no grata, conminándolo a abandonar la ciudad en un plazo de 48 horas.
El valor de la preservación
El reciente anuncio de resguardar este documento busca que las futuras generaciones comprendan el peso de la participación ciudadana. «Realzar el valor de este decreto es reconocer que Bragado tuvo la valentía de no aceptar a un genocida entre sus vecinos cuando la justicia aún caminaba lento», señalaron fuentes vinculadas a la iniciativa.
Cabe recordar que Von Wernich fue finalmente condenado en 2007 a reclusión perpetua por crímenes de lesa humanidad, incluyendo 34 casos de privación ilegal de la libertad, 31 casos de tortura y 7 homicidios calificados. Los testimonios en su contra confirmaron que utilizaba su rol de sacerdote para ganarse la confianza de los detenidos en centros clandestinos y luego extraerles información bajo tormentos.
Con la incorporación formal de este decreto al Archivo, la declaración de «Persona No Grata» deja de ser solo un papel administrativo para convertirse en un testimonio vivo de la identidad local.



